Abetxuko, invadido por los 'walking dead' en la noche de Halloween

Los muertos vivientes salieron por Abetxuko a la caza de los no infectados durante la noche de Halloween. / Jesús Andrade

La primera yincana de temática zombi organizada por Gauekoak y la asociación cultural Enaxi reúne a cientos de personas en el barrio vitoriano

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Las casas bajas y las plazas de Abetxuko compitieron con las fiestas de Halloween más populares y céntricas de la capital alavesa durante la noche del martes. Los amantes del mundo de la supervivencia y grupos de amigos en busca de nuevos entretenimientos para la noche de las ánimas se congregaron en torno al frontón de la plaza Mayor para recibir instrucciones y transformarse en temibles infectados con la ayuda de varias capas de sombras y látex.

«Llevamos maquillando zombis desde las cuatro de la tarde y seguiremos de madrugada a medida que los no-infectados vayan contagiándose», explicaba Margarita Emilova, miembro de la asociación de Manga, Anime y cultura japonesa Chikara, sin dejar de aplicar crema hidratante a quienes, minutos después, se convertirían en una coordinada horda de enfermos comecerebros. Emilova fue una de las quince voluntarias encargadas de diseñar heridas y hacer gotear la sangre en este evento organizado por la federación de asociaciones Gauekoak y Eventos temáticos Enaxi. Esta atípica fiesta se extendió entre las 21.00 horas y las 2.00 de la madrugada, lo que permitió al medio millar de participantes meterse de pleno en su papel.

«Ha habido un escape en una empresa de ingeniería genética y vuestros amigos y familiares ya no son los mismos, pero todavía podéis encontrar la cura de Abetxuko», explicaba Jose, uno de los más de 40 organizadores del evento. Los aventureros supervivientes pusieron a prueba su ingenio, su estrategia y la resistencia sus piernas para huir de los infectados, criaturas más ágiles e inteligentes que los zombis que trataban de contagiar a todo el que se interpusiera en su camino agrupadas en hordas.

Como si de un episodio de ‘The Walking Dead’ se tratara, los humanos intentaron encontrar pistas que les acercaran a una solución antes de que la enfermedad se extendiese de forma irreversible. El tinerfeño Carlos Morales se acercó a Abetxuko con ganas de pasar un buen rato y terminó encarnando a un miembro de la organización Vengadores de Gaia. «Si los no-infectados logran hablar conmigo y actúan de determinada manera, les indico que la siguiente clave está en el paseo del Mirador», reveló de forma misteriosa.

Para toda la familia

Las bufandas verdes, rojas y naranjas dividían a los participantes en no-infectados, actores o zombis potencialmente peligrosos. «Pudimos elegir bando al inscribirnos pero prefiero dar miedo a tenerlo», bromeaba Eduardo Zárate, identificado como infectado, junto a sus amigas Paula Aisa y Carolina y Rebeca Cuesta. Por su parte, Laura Gómez, Maialen Folez, Elena Ots y Jakinde optaron por el bando más sano y asistieron equipadas con linternas recargables, cascos de mina y bocadillos en sus mochilas. «Nos parece más realista y más divertido huir de los zombis: si nos contagian durante la noche habremos disfrutado de los dos lados de la partida», razonaban estas amigas.

Begoña asistía al espectáculo desde la puerta de su casa. «Los niños han venido a pedir ‘Truco o trato’ por la tarde, pero es genial que los adultos también aprovechen la noche de Halloween para divertirse», señalaba la vecina de Abetxuko, a cargo de proteger a sus nietos en una noche apocalíptica en la que los líderes de horda portaban los pañuelos de las víctimas que habían infectado con orgullo. No obstante, la actividad también estuvo abierta a la participación de los más pequeños y desterró el fantasma del botellón con la prohibición de beber alcohol. «Los niños siempre deben permanecer acompañados de sus padres, así que si algún miembro de la familia es infectado todos deben cambiar de bando», indicaron desde la organización.

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