El Correo

Ocho finalistas para el mejor pintxo alavés

Lázaro Damián e Iñigo Gordobil, de Jardines de Uleta, preparan Ikimilikilikilk.
Lázaro Damián e Iñigo Gordobil, de Jardines de Uleta, preparan Ikimilikilikilk. / Jesús Andrade
  • El palacio Escoriaza-Esquivel acoge las semifinales de la IV Semana Grande del Pintxo de Álava, que dará hoy a conocer sus ganadores

Aroma de wasabi, aceite texturizado de castañas, alioli de ajo negro, mermelada dulce de albahaca o caviar de lima. Son sólo algunos de los condimentos de los protagonistas durante la jornada de ayer en el palacio Escoriaza-Esquivel, con permiso de los cocineros. El patio interior del imponente edificio renacentista se convirtió en escenario de las semifinales de la IV Semana Grande del Pintxo de Álava en la que 24 creaciones luchaban por hacerse con el oro. La gran final a ocho se celebrará hoy a partir de las 10.00 horas en el mismo enclave, siguiendo con un formato de eliminatorias novedoso en el certamen alavés pero importado del Campeonato de Pintxos de Euskal Herria.

Iñigo Gordobil y Lázaro Damián, del hotel Jardines de Uleta, fueron los encargados de romper el hielo con Ikimilikilikilk, un pintxo frío con base de bacalao confitado y acompañado de aguacate y mayonesa japonesa de wasabi entre otros aromas. Los chefs recomendaron degustarlo «en dos bocados y marinado con vino blanco». Como el resto de cocineros finalistas elaboraron su propuesta al momento y frente a los jurados profesional y popular, compuesto por tres ciudadanos elegidos por sorteo, dando lugar a un frenético ‘show cooking’ para amantes del buen comer que se alargó hasta bien entrada la tarde.

El vigente campeón, Michel Sagredo, de El Pregón, elaboró Aitaren en homenaje a su padre, un pintxo con gran cantidad de detalles y con la sardina en diferentes texturas como ingrediente principal. Su creador explicó que la acompañaba de «una base de oblea de arroz, mayonesa de ajo negro, caviar de lima, plancton, polvo de kimchi y cebolla confitada en vinagre de soja». Se encargó de valorar si será uno de los ganadores el tribunal de expertos compuesto por Miguel Soto (del Sebastián, en Hondarribia), David Rodríguez (Danako, Irun), Asier Urbina (Ikea, Vitoria), Paul Arrillaga (Zazpi, San Sebastián) y Jesús González (Sagarra, Ermua), mientras que el jurado popular debía elegir el pintxo que mejor maridara con la cerveza Amstel Oro.

Toques orientales

En un ambiente de alta gastronomía, el comentario generalizado fue el gran nivel de los participantes en el concurso, que se adivinaba en la estética, el gusto y los aromas de cada una de las propuestas. Miguel Soto, miembro del jurado, destacó la «amplia variedad» durante la jornada y se mostró «gratamente sorprendido porque todos captan el concepto real de pintxo». Por su parte, Maku Belmonte, integrante del jurado popular subrayó el «altísimo nivel del pintxo y la hostelería en Álava, que nos han llevado de la gilda y la tortilla de patata a degustar auténticas obras de arte en las barras». Además de ser testigos del cocinado en directo, los asistentes a la semifinal tuvieron la oportunidad de participar en catas de txakoli y vino de Rioja Alavesa entre bocado y bocado.

Toda una veterana en competiciones culinarias, Josune Menéndez, del Erkiaga, propuso a los presentes un Brindis por la vida, o lo que es lo mismo: sorbete de wasabi y limón coronado por una vieira confitada en aceite de girasol «para no quitarle su propio sabor» con arándano, ensalada de wakame y una aceite con salsa perrins presentado en probeta. Y aunque el toque oriental estuvo presente en muchos de los pintxos, fue protagonista en el Sam & Txerri que elaboraron Aitor Etxenike y Luis Ángel Plágaro, del Sukalki, que combinaron el sam coreano con euskal txerri y un caldo realizado con los huesos del cochinillo, todo ello aderezado con especias asiáticas.

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