El Correo

Coronación deberá decidir si se adhiere al plan de rehabilitación antes del 30 de noviembre

Se necesitan que 750 propietarios se adhieran al plan para ponerlo en marcha.
Se necesitan que 750 propietarios se adhieran al plan para ponerlo en marcha. / Igor Aizpuru
  • El proyecto deberá sumar al menos 750 propietarios para llevarse a cabo y las instituciones implicadas organizan unas jornadas informativas este fin de semana

El proyecto impulsado hace dos años y medio para convertir a Coronación en un 'ecobarrio' entra en su fase resolutiva. Los vecinos del área delimitada por las calles Beato Tomás de Zumárraga, Domingo Beltrán, Siervas de Jesús y la propia Coronación tendrán que confirmar si se adhieren o no al plan de rehabilitación antes del 30 de noviembre. Este es el plazo que han anunciado hoy los representantes de las instituciones y empresas implicadas -Gobierno vasco, Ayuntamiento y Giroa- que también han recalcado que al menos «750 residentes» deberán dar su visto bueno a la iniciativa para que sea viable. La razón, han indicado, es técnica. La red de calefacción central de Biomasa necesitaría al menos ese número de abonados y un máximo de 1.313 y «no se puede ir ampliando poco a poco», dado está diseñada para esas manzanas. De momento, sólo un portal, ubicado en el número 4 de Eulogio Serdán, ha dado luz verde al proyecto y otros once «están interesados». Si se tiene en cuenta que las comunidades implicadas son 108, el apoyo es ínfimo. No obstante, en las reuniones previas se ha encontrado una «buenísima disposición» vecinal que podría dar la vuelta a estas cifras en las próximas semanas.

El plan de Coronación se basa en varias actuaciones. Una de ellas es la rehabilitación de edificios siempre y cuando los residentes de las comunidades afectadas den su visto bueno. La intención es mejorar las envolventes de los bloques para reducir la demanda térmica y colocar ventanas aislantes, entre otras medidas. También se plantea la instalación de sistemas de calefacción y agua caliente por biomasa. Estas calderas se alimentan de 'pellets', que son pequeñas cápsulas de corcho elaboradas a partir de residuos agrícolas, forestales o de la industria maderera. La caldera central se instalará en el parking del centro cívico Aldabe y contará con una red subterránea de tuberías que medirá 6 kilómetros. En tercer lugar, el plan incluye rehabilitaciones de calles y plazas para ampliar el espacio peatonal. Los resultados de todas estas actuaciones serán monitorizados y estudiados con sensores. El plan fue seleccionado por el programa europeo Horizon 2020 Smart Cities, que aportará una subvención de 11 millones.

«Un reto tecnológico

El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, el director general de Visesa (Dependiente del Departamento de Vivienda del Gobierno vasco), Carlos Quindós, el director general del EVE, Iñigo Ansola, el director general de Giroa-Veolia, Juan Manuel Taracena y el representante de la asociación vecinal Errota Zaharra, César Caño han comparecido esta mañana en el Ayuntamiento para animar a los vecinos a sumarse a un plan que supondrá «un reto tecnológico» y que mejorará «la calidad de vida» del barrio. Dado que «todavía son muchas» las dudas e inquietudes que han surgido en los últimos meses, los impulsores del proyecto han organizado unas jornadas informativas que tendrán lugar este fin de semana en el centro cívico Aldabe. En concreto, se celebrarán el viernes, día 23 (de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas) y el sábado 24 (de 11.00 a 14.00 horas). Habrá varias sesiones informativas en la que se podrá conocer el proyecto y experiencias de otros barrios, así como cinco mesas temáticas sobre ‘espacio urbano’, ‘rehabilitación energética’, ‘contrato y financiación’, ‘red de calor’ y ‘otras experiencias’ en las que las personas asistentes "podrán plantear todas sus preguntas" .

Gorka Urtaran ha explicado que se trata de un proyecto «muy complejo» y que ha sido necesario realizar un importante trabajo interinstitucional y técnico y desarrollar y definir el plan durante los últimos meses. «Ahora contamos con toda la información que nos ha venido reclamando Coronación y ha llegado el momento de que se la traslademos a la vecindad para que se sume a la iniciativa, porque tenemos unos plazos que nos marca la Comunidad. La apuesta por este barrio sólo tendrá sentido si es compartida por los agentes locales, por las personas y por los colectivos que viven y trabajan en el barrio. Por eso me gustaría animar a la ciudadanía a compartir esta experiencia».

Por su parte, Carlos Quindós, director general de Visesa, ha detallado que la Comisión Europea plantea «unos plazos ineludibles» para la obtención de las ayudas. Para el año 2019 deberán estar ejecutadas las rehabilitaciones de los edificios, por lo que las comunidades deberán decidir si quieren hacer suyo este proyecto antes del 30 de noviembre. Para obtener ese apoyo del barrio, las instituciones consideran «fundamental» que la ciudadanía pueda obtener toda la información ya definida.

Energía limpia

El director general del EVE, Iñigo Ansola, ha agregado que este proyecto supondrá «un gran empuje al aprovechamiento de la energía renovable de la biomasa en Álava. Además se va a realizar a través de una red de calor urbana, un concepto ampliamente extendido en Europa y que supone una de las formas más eficientes de utilizar esta energía. Quisiéramos que, al igual que nosotros, también que los vecinos del barrio se sientan protagonistas de este proyecto que busca el uso de una energía limpia de forma eficiente, competitiva y con todas las garantías».

El director general de Giroa-Veolia, Juan Manuel Taracena, ha explicado que la red de calor permitirá el uso individualizado de la calefacción por cada vecino. También ha indicado que en aquellas viviendas que dispongan de calderas individuales, éstas se sustituirán por un armario de suministro de calefacción y agua caliente con su contador de energía individual. Una vez conectado el edificio a la red, éste no requierirá de disponer de calderas ni combustibles inflamables (gas o gasóleo), eliminando el riesgo derivado de la presencia de instalaciones centralizadas (la típica sala de calderas), lo que servirá para «liberar espacios».

El portavoz de los vecinos, César Caño, ha indicado que la principal preocupación del barrio era «la financiación» del plan en las comunidades con menos recursos. En estos casos se han preparado préstamos especiales para que los residentes afronten las obras por una cantidad que oscilará entre los 80 y los 100 euros mensuales durante un máximo de 12 años.

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