El Correo

¿Por qué el pico mediano se queda en Izki?

Dos ejemplares jóvenes con el anillo y el emisor de radio.
Dos ejemplares jóvenes con el anillo y el emisor de radio. / D. F. A.
  • Tres de cada diez ejemplares de este pajarillo picamaderos que hay en España viven en el parque alavés y de ahí no se mueven

¿Por qué el pico mediano se queda en Izki y rehusa anidar en otros robledales alaveses también apropiados para sus crías? El emblema de este parque natural, un pajarillo picamaderos que habita en bosques frondosos pero viejos, con árboles grandes y añosos, donde abundan troncos podridos y madera muerta, tiene intrigados a los ornitólogos alaveses que velan por la biodiversidad. En Izki vive el 30% de los ejemplares de esta ave censados en la Península Ibérica. Están recluidos en unos pocos enclaves del norte peninsular y, según la organización naturalista SEO Bird Life, «corre un grave riesgo de extinción a causa del aislamiento de sus poblaciones». Así que la Diputación alavesa en colaboración con Hazi Fundazioa ha decidido seguir de cerca el comportamiento de un grupo de picos jóvenes.

Según explican portavoces del Departamento de Medio Ambiente que dirige Josean Galera, el territorio forma parte de un colectivo de 17 regiones de los dos lados de los Pirineos que participan en el proyecto europeo Poctefa Habios que persigue conservar mejor aves forestales y montañas. Álava tiene como misión velar por el pico mediano (Leiopicus medius), mientras que Gipuzkoa, Navarra, Aragón, Cataluña, Andorra o Francia deben proteger al picamadero negro, al dorsiblanco, al urogallo, la perdiz nival o la perdiz navilla, entre otras aves.

Los técnicos forales han decidido tratar de averiguar las razones por las que este picamaderos alavés no migra a otros robledales igual de antiguos y bien conservados del territorio. Además de ser la insignia del parque, explican los mismos medios, «es un indicador de la calidad de los ecosistemas forestales y una de las especies más importantes para la conservación de la biodiversidad en Álava».

Perderlo por aislamiento es un riesgo a evitar y por eso los investigadores han anillado a quince ejemplares jóvenes a los que además han colocado pequeños emisores de radio. Va a permitir que los técnicos les hagan un seguimiento muy estrecho. «Quieren saber si se quedan en Izki, si salen fuera y se asientan en otros robledales alaveses o si hay alguna otra razón que les lleva a elegir exclusivamente este parque natural en su época de dispersión».

Y en primavera, más

Antes de anillarlos, los guardas del servicio de vigilancia del parque natural llevaron a cabo «un exhaustivo trabajo» de localización de nidos. Han esperado a que los pollos crezcan y abandonen el nido para instalarles los chips de seguimiento. Y ese momento ha llegado ahora, en estos días, cuando las crías van a empezar su dispersión. Se van a vigilar y anotar sus movimientos durante las próximas doce semanas. Pero además, el proyecto contempla repetir el marcaje y seguimiento de nuevas aves de esta familia durante la próxima primavera.

Es la primera vez que en Euskadi se lleva a cabo un estudio sobre la dispersión del pico mediano de esta envergadura. «El objetivo es conocer el comportamiento de un ave cuya población en tan importante en Álava, para llevar a cabo medidas de protección de su hábitat que le permita mejorar su estado y población», explicó el diputado foral de Medio Ambiente, el peneuvista Josean Galera.

El proyecto Potecfa Habios destina para Euskadi 266.000 euros financiados en un 65% por los fondos europeos Feder. Persigue que las áreas fronterizas de España, Francia y Andorra desarrollen una estrategia común a favor del desarrollo territorial sostenible y lideren para ello actividades económicas, sociales y medioambientales.

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