El Correo

El final de una partida de naipes

Reunión entre FCC, el comité de empresa y el Ayuntamiento, en pasado abril.
Reunión entre FCC, el comité de empresa y el Ayuntamiento, en pasado abril. / Rafa Gutiérrez
  • El alcalde acuerda que ninguna de las partes pueda reclamar una indemnización si se rompe el contrato, lo que abriría diversos escenarios

Como en una partida de naipes, el Ayuntamiento de Vitoria y la contrata de limpieza (compuesta por la multinacional FCC y GMSM Medioambiente) han escondido sus cartas sobre las conversaciones que mantenían. «Se está dialogando con la empresa para una salida consensuada y elaborar un nuevo pliego de condiciones, que bien podría suponer la gestión directa del servicio. Tampoco hemos desechado su continuidad», se limitaba a repetir el concejal de Medio Ambiente, el jeltzale Iñaki Prusilla, cada vez que se le pregunta. Los portavoces de la adjudicataria, por su parte, eludían hacer cualquier tipo de declaración.

En busca de la paz social

Como es obvio, la opción preferida por las partes sigue siendo la continuidad de su actual gestora. Esto conlleva la obligatoria readmisión de los cinco trabajadores despedidos en febrero y el cumplimiento de las condiciones laborales. De hecho, uno de los asuntos que aún separa al Ayuntamiento y a la empresa es la liquidación de los ejercicios 2014 y 2015 por unos días de libre disposición que los tribunales han considerado ahora que correspondían a la plantilla, además, de quién paga el coste que supone el absentismo laboral a partir de una determinada tasa.

Cumplimiento que ronda el 99%

Si la empresa no estuviese cumpliendo con el contrato suscrito en julio de 2015, que supone un desembolso anual de 22,8 millones de euros para las arcas municipales, el Ayuntamiento de la capital alavesa podría romper de manera unilateral esta relación. Un escenario que ahora no se da, ya que en los últimos meses la Unión Temporal de Empresas (UTE) ha alcanzado un nivel de cumplimiento que ronda el 99%. Sin embargo, el Ayuntamiento acaba de pactar con FCCque si cualquiera de las dos partes decide rescindir el contrato en los próximos meses, ninguno tendría derecho a reclamar una indemnización económica.

A partir de ese momento, la legislación actual no permite que se presente el mismo pliego del último concurso. La parte pendiente de amortización de la maquinaria actual se asumiría por parte del siguiente adjudicatario.

Un rescate que pondría a examen a los trabajadores

Los grupos municipales de izquierda reclaman desde el principio de la legislatura el rescate y municipalización del servicio de recogida de basura y limpieza de la ciudad. El principal abanderado de esta propuesta es EH Bildu que, sin embargo, no apoyó esta posibilidad en el último proceso de licitación. El pleno del Consistorio vitoriano podría tomar esta decisión de manera unilateral, por lo que asumiría la maquinaria y los trabajadores. Pero en ese momento se daría origen a una espinosa situación puesto que nadie puede ser empleado público sin haber acreditado en un proceso selectivo los principios de igualdad, mérito y capacidad o, lo que es lo mismo, la actual plantilla de la contrata tendría que someterse a una Oferta Pública de Empleo (OPE) abierta. Una situación que preocupa a los sindicatos ante la posibilidad de que una parte de sus compañeros no pudiera superar las pruebas aunque se diseñen ‘ad hoc’. De esta manera, la plantilla municipal –que ronda los 3.500 trabajadores– incorporaría 400 más con los problemas que eso conlleva.

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