El Correo

Willkommen al Principal

La actriz Teresa Abarca interpretará a Sally, la estrella, en la versión del musical, que se estrenó en Broadway en 1966.
La actriz Teresa Abarca interpretará a Sally, la estrella, en la versión del musical, que se estrenó en Broadway en 1966. / EL CORREO
  • ‘Cabaret’ convierte al Teatro en el Kit Kat, sin la Minnelli pero «con mucha pluma»

Era el garito de moda, por donde se dejaba caer toda la gente guapa de la época. Ellos, engominados y endomingados y ellas, con sus collares de cuentas incontables, maquilladísimas y con el rouge de los labios bien subido para dibujarse una sonrisa impostada en una época en la que el asunto estaba para pocas risas. Con Hitler en la tramoya, moviendo los hilos hacia la barbarie, todo lo bueno tomaba un sabor amargo. Todos los corsés apretados se iban tapando y todos los luminosos se estaban apagando. En esas, el Kit Kat Klub hacía las veces de refugio para los que se negaban a dejar de reír, a los que no paraban de bailar hasta caer redondos. A los que habían hecho del hedonismo su filosofía de vida. El musical Cabaret, que cumple 50 años, llega a estos lares para llenar de vida las mortecinas noches de la San Prudencio. Sin la Minnelli, que hizo legendaria la historia en la película de Bob Fosse, pero con el mismo espíritu de transgresión, la madre de todos los espectáculos de varietés llega a Vitoria. Willkommen. Bienvenue. Welcome. Al Principal.

No es la primera vez que el musical llega por estos pagos, aunque esta versión del espectáculo, mucho más fiel al original que se estrenó en Broadway en 1966, nada tiene que ver con el que recordará el público vitoriano. «Ya hice un montaje en 2003 pero ahora me he planteado algo muy distinto. ¡No quiero presentar el Kit Kat como un prostíbulo!», contaba el director, el donostiarra Jaime Azpilicueta, en las páginas de este diario con motivo de su llegada a Euskadi. Desde luego, no se ha escatimado en purpurina, ni en voltios ni en colorido para transmitir el glamour y la alegría de vivir que se respiraba -entrecortada, eso sí- en el cabaret berlinés. El montaje es uno de los más ambiciosos que se han conseguido llevar a las tablas españolas en los últimos años. Costó más de tres millones de euros sacar adelante el proyecto, cuando una obra más o menos solvente se puede levantar con unos 10.000 euros.

Con calzador

En efecto, el Kit Kat que abrirá sus puertas en Vitoria tendrá muchísimo brillo y «mucha pluma y lentejuela», apuntó no sin picardía, Armando Pita, el actor que interpreta al maestro de ceremonias, durante la presentación del montaje. Pero lo cierto es que el mítico club llegará a la capital vasca en una versión algo más compacta de la que ha lucido en otros grandes teatros. La enorme escenografía diseñada para el espectáculo -se necesitan seis camiones para trasladar todo el material escénico- tendrá que adaptarse a las hechuras del Principal.

«Es un teatro precioso, de tipo bombonera, pero es cierto que estamos condicionados por la embocadura del escenario», reconocieron los responsables de la productora, que garantizaron que el grueso de la puesta en escena base se mantendrá. «Tendremos que hacer ajustes en las escaleras de caracol, a la habitación que se recrea habrá que quitarle los laterales, así que sólo se podrá mantener el fondo y estamos estudiando cómo hacer los números aéreos, de tipo kabuki, porque no hay la altura suficiente», detallaron.

Al margen del encaje de bolillos que tendrán que realizar los técnicos para embutir, con calzador, el colosal espectáculo en el teatro de la calle San Prudencio, el equipo artístico encarará un extenuante fin de semana en el que se han programado siete funciones. Desde el jueves por la noche, cuando se abra el telón de esa orgía de ‘brilli-brilli’, los 22 artistas, además de la orquesta, que intervienen en el montaje encararán doble función diaria.

Tanto exceso, en presupuesto, en decorados, en artistas y en interminables horas de ensayo parecen no ser en balde. 200.000 almas llenaron todas las funciones que se programaron en el Rialto de Madrid el año pasado y también se ha ido colgando el cartel de ‘no hay entradas’ en las 500 funciones programadas en una treintena de ciudades de todo el país. A falta de escasas tres semanas para su estreno, en las taquillas del Principal todavía hay entradas para elegir función. Según las cifras que ofreció la concejala de Cultura del Ayuntamiento, que ayer presentó el espectáculo, a estas alturas se ha colocado el 60% del aforo. «Yo creo que llega a Vitoria en el mejor momento, cuando ya está muy rodado», señaló Armando Pita.

Entre el elenco que llegará a Vitoria no se encuentra el gancho televisivo de Cristina Castaño. En este caso, la gran estrella del sarao, Sally Bowles, la cantante inglesa de cabaret enamorada de Cliff Bradshaw, el joven americano aspirante a novelista de éxito, estará interpretada por la actriz zaragozana Teresa Abarca. Ella tiene un bagaje más que de sobra para cumplir con total solvencia. Hasta brillar. La jovencísima intérprete está bregada en el mundo del musical patrio, de ‘Tarzán’ a ‘A quién le importa’ y ‘50 sombras’, que le valió el premio a la mejor actriz revelación de los galardones de Teatro Musical en 2015. «Cada actriz le pone su esencia al personaje de Sally, pero el guión ya es de por sí maravilloso», comentó la protagonista.

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