El Correo

«Este verano dedicaremos una planta del Museo Etnográfico a los oficios»

Ramón Zurimendi y otros miembro de Aztarna, con el galardón de El Correo.
Ramón Zurimendi y otros miembro de Aztarna, con el galardón de El Correo. / Rafa Gutiérrez
  • La asociación Aztarna, ‘Alavés del mes’ de abril de El CORREO, investiga desde hace 28 años la historia y el patrimonio de Amurrio

A Ramón Zurimendi hay que imaginárselo con un poncho impermeable recorriendo las trincheras del monte San Pedro para explicar los enfrentamientos en la zona durante la Guerra Civil o pasando las tardes en la casa de cultura de Amurrio revisando miles de fotografías. No son más que algunas de las actividades que desarrolla la asociación Aztarna, que acaba de recibir el premio ‘Alavés del mes’ de EL CORREO por su inacabable labor investigadora desde hace 28 años en torno a todo lo que concierne a Amurrio y en la que hay embarcada una quincena de personas. El galardón, dice, «es el reconocimiento a una labor que empezó Félix Murga».

– Llevan unos cuantos años dedicados a recuperar el patrimonio y la memoria de Amurrio.

– Félix era una persona con muchas inquietudes a la que le gustaba investigar, hablar con la gente, recoger piezas etnográficas y fue también el fundador del grupo scout de Amurrio. Incluso participó con un grupo de chavales en los años 70 en un programa de TVE, ‘Misión rescate’, para promover la afición a la arqueología. Recorría los caseríos con su coche y recogía restos de un mundo rural que iba a desaparecer. Enviaba una carta y luego, con Benito Iturrate, José Miguel Cuadra, José Luis Sasiain, Jesús Guerra y Gustavo Abascal, se subían al Dyane 6 y recogían lo que la gente les daba.

– ¿Ese fue el germen del Museo Etnográfico?

– Al principio, Félix guardaba las piezas en su casa, pero luego se fueron trasladando al Refor porque era imposible tenerlas en otro sitio. Hay unas 2.000, entre ellas, alguna cosechadora.

– Pero aquello quedó en un proyecto...

– Hubo programas para limpiar y catalogar todas las piezas y ese trabajo ya está hecho, pero el proyecto de rehabilitar el ala izquierda del Refor para exponerlas quedó atascado. No hay más que ver las dificultades que tiene el de Artziniega, que es magnífico.

– Aun así es posible visitarlo.

– Sí, hacemos visitas guiadas concertadas. Este verano nos gustaría arreglar la última planta para dedicarla a los oficios y que las piezas se presenten con dignidad. Hemos trasladado todas las del Museo de Cerámica, que se cerró en la calle Alday, y contamos con una colección de tejas grabadas, un altar de campaña de la Guerra Civil en una maleta y una colección de llares. También hay un fósil que encontró Félix, un pez único que encontramos en Ibagüen. Y contamos con el museo virtual, que exhibe 300 piezas fotografiadas desde todos los ángulos.

Trincheras y refugios

– Además han sido los impulsores de la excavación arqueológica del monte San Pedro.

– En una ocasión coincidí en un congreso de arqueología con Xurxo Ayán y Josu Santamarina, de la UPV, que se han implicado y vamos ya por la segunda campaña de excavaciones. La recuperación de la memoria histórica de Amurrio es algo que han asumido otras entidades y estamos muy satisfechos porque ya tenemos algunos hallazgos de los enfrentamientos en San Pedro de Beraza en 1936 cuando los republicanos intentaron mantener sus posiciones frente al avance de los rebeldes y se produjo una cruenta batalla que dejó decenas de muertos. En toda la zona quedan trincheras, búnkeres, nidos de ametralladoras, cuevas y refugios.

– ¿La revista Aztarna es una de las iniciativas más emblemáticas de la asociación?

– Sí, este año editaremos dos números, el 48 y el 49, porque hemos conseguido una subvención más importante del Ayuntamiento. El encargado es Luiso López, que cuenta con varios colaboradores fijos que nos ayudan.

– Atesoran también una colección muy importante de fotografías.

– Sí, la gente nos las da aunque a veces tenemos que insistir un poco, pero nuestra intención es digitalizarlas y documentarlas todas. Tenemos unas 4.000 y la más antigua es de 1905. Fue Félix quien empezó a recogerlas y luego hemos seguido los demás.

– ¿Cómo son esas imágenes?

– Aparecen todos los actos que se han celebrado en Amurrio y algunos edificios ya desaparecidos. Tienen mucho encanto, porque aparecen calles y casas que ya no existen. Los niños salen con sus mejores galas aunque les quede pequeña la ropa y todos morenos de estar en la calle. Aparecen las romerías de San Roque anteriores a la guerra y una procesión del Domund en la que la gente va vestida con kimonos, de curas y monjas. Cuando se popularizó la fotografía a partir de los años 60 se multiplicaron también las imágenes.

– ¿Documentan todas?

– Siempre que podemos. Recurrimos a personas mayores del pueblo pero procuramos tener el nombre de quienes aparecen y el lugar, aunque haya desaparecido.

Exposición en fiestas

– Y todos los años organizan una exposición en fiestas.

– Llevamos casi 25 años, para nosotros es la traca final porque viene gente que nos va completando datos que nos faltaban. En una de ellas incluso encontré a mi propio abuelo. También hemos colaborado con las cuadrillas Trot Art y Euskotarrak, que han cumplido 50 años recientemente y tenemos imágenes en las que aparecen en sus primeros años.

– ¿Las inquietudes de Aztarna son las de sus miembros?

– Eso es. A Salvador Velilla le apasiona la toponimia y cada dos años organiza un congreso al que viene gente muy importante. No son muchos, pero tienen un nivel altísimo. A Luiso le gusta el monte y se conoce como nadie la zona de Baranbio y el Gorbeia así que se embarca en proyectos como el de Javi Castro, que está documentando las canteras moleras de la zona, que ha batido el récord mundial.

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