El Correo

«Jamás he abusado de mi hija»

Palacio de Justicia de Vitoria.
Palacio de Justicia de Vitoria. / Igor Aizpuru
  • El padre de la vitoriana que denunció a su familia por agredirla sexualmente durante años ha declarado esta mañana en el arranque del juicio

La primera jornada del juicio a cinco miembros de una familia vitoriana acusados de agredir sexualmente, vejar y esclavizar a una joven -hija, nieta y sobrina según cada acusado- transcurre en estos momentos con las rotundas negativas de cualquier delito por parte los tres primeros encausados que ya han declarado. El progenitor de la chica ha asegurado al tribunal que «jamás he abusado de ella». Sólo ha admitido «algún bofetón por temas muy, muy graves» y que en alguna ocasión «la llamé cerda y cochina porque se le caían los mocos».

Dos tíos de la denunciante han incidido en esta versión. Ante las preguntas de la fiscalía y de la acusación particular han rechazado cualquier tipo de acoso, violación o trato vejatorio sobre la chica, que sufre «estrés postraumático» según un informe médico de última hora presentado en la vista oral.

Esta jornada inaugural de este juicio se alargará hasta primera hora de la tarde, ya que aún restan los interrogatorios a otro tío de la presunta víctima y a la abuela de la misma. Las vistas continuarán la próxima semana con los interrogatorios a más de una docena de parientes, testigos y expertos.

Esta joven vitoriana sufrió un calvario en su propia casa desde los seis años hasta los 26. Hasta cinco integrantes directos de su familia -padre, abuela y tres tíos- presuntamente abusaron de ella, la humillaron, acosaron y esclavizaron amparados en la privacidad de su casa. Eso es lo que sostiene la Fiscalía de Álava, que exige severas penas -de seis a dieciocho años- para los procesados. El truculento caso, inédito en Álava por el inusual número de encausados y sus lazos consanguíneos, se celebrará a finales de la próxima semana en la Audiencia Provincial de Álava.

Natascha Kampush

La causa pone los pelos de punta y recuerda por momentos a los angustiosos casos de Natascha Kampush, la chica austriaca secuestrada ocho años, o de las estadounidenses Amanda Berry, Gina DeJesus o Michelle Knight, conocidas como las secuestradas de Cleveland. Desde los seis a los trece años, la víctima supuestamente sufrió todo tipo de atrocidades a manos de su progenitor. Siempre en el domicilio paterno. El escrito de la acusación, al que ha tenido acceso EL CORREO, habla de amenazas por parte del encausado que «decía a su hija que no contara nada, porque si no ya sabía lo que iba a pasar».

A los diecisiete años, este sujeto presuntamente la echó de casa. Dos años más tarde, en 2006, la chica empezó a vivir «de manera continua» en la vivienda de su abuela paterna, quien ahora cuenta con 79 años. Allí pasó siete largos años. Siempre según el Ministerio Público, padeció otra pesadilla a manos de los suyos.

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