El Correo

Un fugado acude al Juzgado por un trámite y sale con una pena de 2 años

Interior del inmueble asaltado por el joven condenado ayer.
Interior del inmueble asaltado por el joven condenado ayer. / E. C.
  • La sala de lo Penal le procesa de inmediato y le condena por saquear 3.287 euros en material de un bloque de pisos abandonado de Salburua

Tenía ‘cita’ en el Palacio de Justicia, pero se presentó con 48 horas de retraso. El lunes debía responder a las acusaciones de un delito continuado de robo con fuerza y de otro de estafa por saquear presuntamente un bloque de apartamentos abandonado de la Avenida de Roma, en Salburua. La Fiscalía de Álava pedía para él la friolera de seis años de prisión. Como no se presentó en el Juzgado de lo Penal número 2, su titular expidió una orden de busca y captura.

Ayer, este joven, natural de Mali y «muy conocido» tanto en la comisaría de Portal de Foronda como en Aguirrelanda, sorprendió al presentarse en el Palacio de Justicia. Acudió –aseveran fuentes consultadas– a cumplimentar un trámite ajeno a su causa pendiente por el robo y venta de material valorado en 3.287 euros. Cuando facilitó su filiación saltaron todas las alarmas. Efectivos de la Ertzaintza le retuvieron, al tiempo que dieron parte al Juzgado de lo Penal número 2, que reactivó de inmediato la vista suspendida dos días antes.

El juez abrió un hueco en la agenda del día y colocó el asunto a la una de la tarde. En un hecho inusual, el exfugado acudió a la sala por su propio pie y sin ninguna escolta policial. Le acompañaron una abogada y un joven.

Como suele ser habitual en este tipo de procesos, defensa y Fiscalía negociaron un acuerdo intermedio, alcanzado tras varios minutos de pulso. El hombre –que «malvive en una antigua fábrica cercana a Puente Alto», deslizan medios policiales– se sentó en el banquillo de los acusados. Tras aguantar estoicamente la reprimenda de su señoría por saltarse el señalamiento inicial, acató el castigo con un lacónico «sí».

345 euros de beneficio

Aceptó su autoría en el saqueo del bloque. Tras forzar la puerta de acceso, vivió en su interior varios meses a lo largo de la segunda mitad de 2015. Se supone que en varios viajes robó «radiadores, cableado, interruptores y diverso material» valorados en 3.287 euros. Los vendió por unos pírricos 345 euros a una chatarrería.

Debido al escaso dividendo, le rebajaron la pena. De seis a dos años. Al hallarse en situación irregular en teoría sería expulsado del país, como recordó el magistrado. Sin embargo, todo indica que librará al comprometerse su letrada a «confirmar» su arraigo. «Tiene un hermano que vive en Vitoria», recordó. También deberá restituir a la firma propietaria del inmueble los 3.287 euros correspondientes a los bienes robados.

Aparte de un saqueo continuado, el edificio asaltado fue hogar de okupas y escenario de botellones durante meses. En julio del año pasado, tras recibir el plácet judicial, efectivos de la Policía Local registraron cada palmo del interior y procedieron a sellarlo. Así continúa a día de hoy.

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