El Correo

La Fiscalía pide la absolución de los blusas acusados de agredir a dos animalistas ante la falta de pruebas

Policías locales conversan con las animalistas tras la supuesta agresión el día de Santiago.
Policías locales conversan con las animalistas tras la supuesta agresión el día de Santiago. / Igor Aizpuru
  • Las denunciantes insisten en el «ataque», aunque los vídeos mostrados al Juzgado de Instrucción 3 sólo evidencian que se colaron entre la cuadrilla

Las dos animalistas del grupo Okupa Tordesillas Euskadi se quedaron ayer solas en su denuncia respecto a la supuesta agresión por parte de miembros de la cuadrilla Batasuna el 25 de julio, cuando estos pasearon con permiso municipal al burro Tamames por el centro de Vitoria. Citadas por el Juzgado de Instrucción, sus argumentos durante la vista oral desembocaron en que la Fiscalía solicitó la «absolución» para los dos imputados.

Las denunciantes, ambas domiciliadas en Vitoria, protestaban el día del blusa por la exhibición del burro, que los miembros de Batasuna pasearon, a su vez, como reivindicación de la carrera que hasta el año pasado era tradición en Vitoria y que en 2016 se dejó de celebrar por iniciativa municipal. Fue sustituida por una carrera de barricas.

En un momento de la fiesta, las mujeres denunciaron que habían sido agredidas por increpar a los blusas. Dijeron haber recibido «un manotazo» en la cabeza y una «patada en el costado». Ayer, según avanzaron las declaraciones, sus testimonios perdieron fuelle. Ninguna fue capaz de identificar al autor del primer golpe. Sobre el segundo imputado, acusado de patear a la chica desde un murete de casi dos metros de altura, un policía local defendió la imposibilidad de tal acción. «Le habría dado en la cabeza o en el hombro», describió.

Cánticos de «que se vayan»

Abortada esta vía de argumentación, las denunciantes –que no llevaron abogado ni testigos– sí mostraron un par de vídeos con las supuestas agresiones. Magistrada, letrada de la defensa, fiscal, los cuatro implicados y una agente judicial se arremolinaron junto al monitor para repasarlos. En ninguno se vio nada parecido a una agresión.

Las chicas aseguraron que, alertadas «por un concejal», siguieron a la cuadrilla desde la Virgen Blanca hasta el final de la calle Siervas de Jesús. «Sólo grabamos al burro, no nos acercamos a ellos. Y luego nos arrinconaron», clamaron. Las secuencias volvieron a dejarlas en evidencia. Una se metió entre los blusas. Salvo uno que le apartó la mano cuando ésta le puso la cámara a unos centímetros de la cara, el resto respondió con indiferencia. «Lo máximo que hicimos fue cantarlas lo de ‘Que se vayan, diles que se vayan’», alegó otro testigo, miembro de la cuadrilla Batasuna.

Los partes médicos aportados a la causa tampoco revelaron nada grave. El altercado se produjo sobre las 13.00 horas del día 25 de julio. Poco antes de las dos de la tarde, una animalista acudió al hospital Santiago. Relató a los facultativos una supuesta «patada a nivel del hemitórax izquierdo». Permaneció dos horas en Urgencias. La auscultación no reveló enrojecimiento de piel, hinchazones o hematomas. No obstante, relató el parte, al presentar «dolor» se le recetó ibuprofeno y reposo.

Varias horas después se presentó en Txagorritxu «por ausencia de mejoría». Los médicos sí apreciaron un «rubor local a nivel de la cara anterior del tórax sin otros signos inflamatorios ni hematoma». A los 23 minutos de formalizarse su ingreso le dieron el alta. «Los síntomas eran incompatibles con una agresión», recalcó la defensa.

El parte correspondiente a la segunda denuncia habló de que «le han golpeado en la cara con una cámara». El examen médico no apreció nada raro salvo «molestia al palpar en el malar», un hueso de la cara. Ante la ausencia de pruebas, la fiscal se adhirió a las tesis de la defensa. Retiró la petición de delito leve de agresiones y abogó por la absolución. La sentencia se conocerá en unos días.

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