El Correo

Un móvil destapa un falso asalto a un piso de Vitoria para cobrar el seguro

Robo real en Vitoria.
Robo real en Vitoria. / E. C.
  • Un juzgado sanciona con 3.672 euros a la falsa víctima, tras constatar la Ertzaintza que su hermano usaba un teléfono incluido en el parte de daños

Desde el primer vistazo al domicilio asaltado, la denuncia escamó a los agentes. La víctima, en su primer día en la capital de Euskadi y con numerosas bolsas con sus enseres aún por abrir desperdigadas por el inmueble, comunicó a la Ertzaintza que alguien había forzado la puerta de entrada. Ese o esos desconocidos habrían birlado diversos objetos. Dos televisores, un ordenador y un teléfono móvil de alta gama. Pocos días después, el seguro le compensó con 1.752 euros.

La denuncia prosiguió su curso, para desgracia de esta mujer, natural de Gipuzkoa. Gracias al seguimiento del móvil sustraído, en la comisaría de Portal de Foronda descubrieron que el caso hacía aguas por todas partes. Alguien lo estaba usando. No era otro que el hermano de la denunciante.

La mujer fue invitada a ofrecer su versión. En las dependencias policiales negó la mayor. Mantuvo su testimonio del robo a las 24 horas de instalarse. Le sirvió de poco. La causa se archivó y, de manera inmediata, un juzgado abrió diligencias contra ella por un delito de estafa y otro de simulación de delito. La vista oral por ambas acusaciones tuvo lugar hace unos días en el Juzgado de lo Penal número 2.

En ella, la otrora denunciante insistió en el asalto. Sobre el teléfono afirmó que su marido lo regaló a su hermano por ayudarle a cargar el coche en Gipuzkoa, un obsequio del que «no fui informada». Por eso lo desmintió en su segunda declaración ante los ertzainas. Curiosamente, su esposo la esperó a la salida de comisaría y no se les ocurrió volver para aclarar el desaguisado.

Puerta sin forzar

Pese a que el nuevo dueño del móvil corroboró la historia de la gratificación, el testimonio de un ertzaina resultó determinante. Este experto en robos aseguró que la puerta no estaba forzada y que, al entrar, le dio la impresión de encontrarse ante un piso recién ocupado, no asaltado. Había muchas bolsas de basura con enseres. «Alguna» tenía «rajas», pero no se halló ninguna huella dactilar comprometedora.

A la vista de las evidencias, el Juzgado de lo Penal 2 concluyó que la mujer mintió desde el principio. La acaba de condenar a un año de prisión (no ingresará por su ausencia de antecedentes), al pago de 3.672 euros de multa y también de las costas de todo el proceso judicial.

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