El Correo

De Álava a Norteamérica con Amancio Ortega

Los siete estudiantes alaveses que han obtenido la beca para estudiar en Estados Unidos o Canadá miran al horizonte en el quiosco de La Florida.
Los siete estudiantes alaveses que han obtenido la beca para estudiar en Estados Unidos o Canadá miran al horizonte en el quiosco de La Florida. / Rafa Gutiérrez
  • Siete jóvenes cursarán 1º de Bachillerato en EE UU o Canadá becados por la Fundación gallega

Alberto, Estitxu, Annie, Uxue, Nagore, Jon y Ane son siete jóvenes alaveses que hasta que esta semana se reunieron a petición de este periódico no se conocían, salvo Ane y Annie, que van a la misma ikastola, Olabide. Sin embargo, los siete tienen unas cuantas cosas en común. Todos estudian 4º de ESO, su nota media es, como mínimo, un 7 en el curso pasado y de 8 en el caso de inglés. No sólo eso, hay más, la coincidencia que los convierte en noticia: el próximo curso harán 1º de Bachillerato en distintos centros de Estados Unidos o Canadá gracias a las becas concedidas cada año por la Fundación Amancio Ortega.

Son los siete alaveses –de los 19 totales del País Vasco– que forman parte de los 500 seleccionados en toda España –Ortega reserva 80 plazas para Galicia–. Para llegar hasta aquí han tenido que superar un proceso de selección –una prueba escrita, otra oral en inglés y una entrevista– al que se presentaron en todo el territorio nacional alrededor de 9.300 jóvenes, de 15 y 16 años, 396 de ellos procedentes de Euskadi.

El objetivo del programa es ofrecerles «una experiencia de inmersión completa en una cultura de un país extranjero que, además, impulse su aprendizaje del inglés», explican desde la Fundación. Así, durante diez meses vivirán con una familia y se convertirán en un alumno más del centro donde les haya tocado. Ellos han podido elegir país, pero no localidad. Los de Canadá, ya tienen destino y los de Estados Unidos están impacientes por conocerlo. Estos siete chicos se sumarán a la lista de otros siete alaveses que se han beneficiado de esas becas en las cuatro ediciones anteriores.

Estíbaliz Basterra (Mendialdea. Santa Cruz de Campezo)

«Monto a caballo, pero ya sé que allí no podré hacerlo»

Como al resto de sus compañeros, a Estíbaliz Basterra –«Estitxu», se presenta–, todavía le queda este curso y un par de ellos más antes de llegar a la universidad, pero tiene muy claro lo que quiere estudiar: «Medicina pediátrica». No duda, como tampoco lo hizo a la hora de apuntarse al proceso de selección para recibir esta beca, aunque sabía que pasará allí diez meses sin ver a su gente. «Es normal, igual si van a verte, te descentran», dice con madurez. Su alejamiento de Santa Cruz de Campezo, donde reside, aún será mayor, ya que en verano «voy a Irlanda con las becas del Gobierno vasco».

En Estados Unidos llevará una vida completamente diferente. Incluso deberá renunciar a algunas de sus aficiones. «Monto a caballo, pero ya sé que allí no podré hacerlo porque no nos dejan», expone. También tienen prohibido cualquier deporte de riesgo. «Sólo lo puedes hacer si forma parte de las actividades con la familia». Sí podrá cocinar, otra de sus aficiones –ya sabe que por allí el aceite de oliva es un bien preciado–, y bailar, aunque ella haga aquí «danzas vascas» y allá será «un poco difícil», bromea.

Alberto Ibáñez (Urkide. Vitoria)

«No podemos venir ni en vacaciones pero no importa»

De los siete alaveses que cursarán 1º de Bachillerato becados por la Fundación Amancio Ortega, Alberto Ibáñez es el único que a la hora de elegir en la Secundaria se decantó por las letras. Lo hizo pensando en lo que estudiará en el futuro: «Derecho», desvela. De momento piensa más en el corto plazo, como el próximo curso. Está encantado con la experiencia que se le presenta; tanto que asegura que «la primera condición que supe es que no podíamos volver ni en vacaciones, pero no importa porque es una beca muy buena. Y, además, Vitoria la tenemos para toda la vida». Cree que «lo más difícil de llevar será el principio, pero supongo que al final hasta nos querremos quedar», prevé.

En el tiempo que pasará en Estados Unidos puede que tenga la oportunidad de ver un partido de la NBA. «¡Ojalá!», exclama. Juega al baloncesto y es seguidor del Baskonia. Aunque no podrá verlo en directo, «lo podré seguir gracias a internet y las redes sociales».

Annie Urbina (Olabide. Vitoria)

«Me enterés por una chica que está encantada en Canadá»

La ikastola Olabide es el único centro que aporta dos alumnos al programa de becas del propietario de Zara. Es una casualidad porque no hay cupos por colegios, eligen a los que consideran mejor preparados. Annie Urbina está entre ellos. «Por eso nos conocemos Ane y yo, porque vamos a la misma ikastola», explica. Como su compañera, «me enteré de estas becas por otra chica de Olabide que está en Canadá». Por ella saben que «sobre todo al principio» se puede hacer un poco duro, pero «ella dice que está encantada, que es una experiencia muy bonita». Una experiencia que Annie pretende aprovechar antes de regresar para acabar el Bachillerato y «estudiar medicina».

En Canadá podrá perfeccionar su inglés, ella que también ha estudiado «algo de alemán». Su destino es «una provincia que se llama Isla de Vancouver y es colonia británica», aclara. Desconoce si tendrá tiempo para hacer turismo «porque depende de lo que haga la familia».

Uxue Uriarte (Mendebaldea. Vitoria)

«Me gustaría que me tocara California, como a todos»

Uxue Uriarte envidia a quienes han elegido Canadá porque ellos ya saben dónde van a vivir el próximo curso. «Si a mí me dicen dónde voy, lo miraría todo en Google, para informarme», avisa. Mientras espera a que llegue ese momento, habla de preferencias. «Me gustaría que me tocara California, pero supongo que como a todo el mundo». Y sobre si desea una gran capital o no, se queda en el término medio: «Un pueblo grande o una ciudad pequeña», dice esta joven que practica la gimnasia rítmica y también juega al voleibol. «Antes tocaba el chelo, pero lo dejé», añade cuando habla de sus aficiones.

Sólo ha estudiado inglés «en el colegio, en Mendebaldea». En Estados Unidos tendrá que desenvolverse en ese idioma todo el tiempo. A ella, como a todos, ya le han advertido que nada de hablar en español aunque la familia acogedora conozca el idioma. Aún no ha decidido qué estudiará después, aunque sí sabe que será «algo que tenga que ver con la química».

Jon Navaridas (Ikasbidea. Vitoria)

«Donde voy en Canadá también es zona de patatas»

Isla del Príncipe Eduardo es el destino de Jon Navaridas, alumno de Ikasbidea que ha explorado por internet para conocer su destino. «Donde voy es también zona de patatas», explica delante de sus compañeros de aventura. Probablemente será la única coincidencia con Vitoria. Porque aunque aquí hace frío, «allí hace mucho más». La media durante el invierno es de 7 grados bajo cero. «Como a algún andaluz le toque por allá o por Alaska, igual se vuelve», bromea.

Practicante de karate, «que allí no creo que pueda hacer», no sólo no le gusta el fútbol sino que «me parece una tontería» y al baloncesto, «no tengo tampoco mucha afición», admite. Le va mucho más la música, y para referirse a lo que le gusta, retira su cazadora y muestra una camiseta de AC-DC.

En el futuro, aspira a ser «ingeniero aeronáutico», dice este joven que cree que durante su estancia en Norteamérica echará de menos «comer a mediodía. Ellos sólo comen un sandwich», lamenta.

Nagore del Hoyo (Aresketa Ikastola. Amurrio)

«Vamos a echar de menos a la familia... y el jamón»

Amurrio es una de las localidades de Álava que ya ha enviado estudiantes a Estados Unidos a través de la Fundación Amancio Ortega. «Hay un chico que está tan contento que quiere hacer 2º de Bachillerato allí, pero no se puede», relata Nagore del Hoyo, la amurriara que vivirá esa experiencia el próximo curso. Además de estudiar, le gustaría descubrir cosas nuevas. «Aquí hago natación, pero allí no me importaría hacer deportes que aquí no se practican, aunque sea muy mala, pero por probar», comenta con una amplia sonrisa. Menos debió de sonreír en la entrevista personal porque «en todas las preguntas iban al límite, siempre te ponían ante la peor situación para ver si estabas preparado», explica.

Como el resto de los compañeros que aún no conocen su destino, está impaciente y confía en que «no me toque Alaska porque para eso, hubiera elegido Canadá, por el tipo de vida». Tras un breve silencio, añade: «Texas tampoco me gusta». Se ha informado y «te puede tocar un instituto al que sólo van en total treinta personas», dice con cierta sorpresa, pero sin perder la sonrisa, que casi se convierte en carcajada cuando con toda la naturalidad afirma que «vamos a echar de menos a la familia... y el jamón».

Ane Miren Ruiz de Ocenda (Olabide. Vitoria)

«El peor momento será el de volver, seguro»

Ane llegará al que sea su destino «entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre. Nos han dicho que entre esas fechas nos tenemos que incorporar, pero nos tienen que concretar porque el curso en Canadá empieza antes que en Estados Unidos». Para entonces, igual tiene algo más claro qué quiere estudiar en el futuro porque ahora no tiene «ni idea», responde con absoluta sinceridad. Quizá durante su estancia fuera de casa, esta joven, que practica baloncesto en la ikastola, lo decida. Allí, si no tiene la oportunidad de seguir jugando al basket, sí podrá «dibujar, que me gusta. Igual que esquiar», actividad vetada.

Nada de ello lo ve como un impedimento. Está tan convencida de que la experiencia será realmente positiva, y no sólo en el plano educativo, sino en el personal, que cree que «cuando peor lo pasas, seguro, es cuando tienes que regresar, porque sabes que allí no vas a a volver. O por lo menos, en muchos años».

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