El Correo

El comité de FCC convoca una huelga indefinida de limpieza a partir del 6 de marzo

Si la huelga dura, la basura comenzará a amontonarse en las calles de Vitoria..
Si la huelga dura, la basura comenzará a amontonarse en las calles de Vitoria.. / Blanca Castillo
  • La propuesta de los sindicatos tendrá que ser votada el lunes por los trabajadores

El comité de empresa de la contrata de limpieza de Vitoria ha anunciado este viernes la convocatoria de una huelga indefinida de limpieza a partir del próximo 6 de marzo, una decisión que tendrá que ser votada este lunes por la plantilla. Los trabajadores responden así a la hemorragia de despidos del último medio mes (ocho) y a la amenaza por parte de la dirección de que no sean los últimos. Además, se han anunciado una serie de movilizaciones para intentar presionar al Ayuntamiento y a la adjudicataria del servicio -la unión forjada por la multinacional FCC y la vizcaína GMSM Medioambiente- hasta que se readmita a todos sus compañeros y a otros treinta más hasta completar los 364 fijados en el contrato suscrito entre el Consistorio y la compañía.

«Estos despidos son una amenaza para toda la plantilla. Nos sentimos amenazados, no nos queda otra que responder con contundencia», ha afirmado el presidente del comité de empresa, Severino Ubierna, quien ha intentado despejar las sospechas sembradas por parte de los gerentes de la compañía sobre su profesionalidad. Porque el comité defiende que los despidos no están justificados por el grado de absentismo y que, como se alega en las cartas enviadas a los extrabajadores, corresponden a motivos económicos. «Esa argumentación no es responsabilidad de los empleados que prestamos el servicio de limpieza pública con los medios y números que nos dan. La única culpable de esta situación y de su falta de rentabilidad es la adjudicataria», ha subrayado el portavoz de los principales sindicatos.

«Esta plantilla ha mantenido durante más de 25 años un comportamiento ejemplar sin reclamar ningún derecho que no nos correspondiera por convenio o por la homologación, y a pesar de que en muchos momentos esto haya supuesto una congelación salarial y de nuestros derechos durante años», ha señalado Ubierna. «La calidad del servicio prestado cada día es peor. El personal es el mismo que ha sido felicitado por parte del Ayuntamiento en numerosas ocasiones por el desempeño de su trabajo», ha añadido.

Aunque la votación será el lunes, se espera que la plantilla respalde de forma abrumadora la convocatoria. Porque el asunto, de hecho, ha deparado una inédita unidad entre los representantes de los trabajadores, que desean despejar las sospechas sembradas por parte de los gerentes de la compañía sobre su profesionalidad.

Según FCC, la tasa de bajas ronda el 25% cuando hace año y medio –antes de la firma del nuevo contrato– era del 16,9%. Una circunstancia que les provoca unas pérdidas anuales de 1,8 millones sobre los 22,8 que reciben por prestar el servicio de limpieza y recogida de residuos urbanos en la capital alavesa y hace complicado cuadrar las cuentas. El jueves, sus portavoces no quisieron entrar a valorar la posible convocatoria de más movilizaciones y otra clase de maniobras de presión hasta que se hicieran oficiales.

Opciones descartadas

En todo caso, la versión de la compañía no convence a ningún grupo del Ayuntamiento y el Gabinete de Gorka Urtaran ya ha amenazado con imponer una sanción de carácter muy grave, que supondría el pago de 30.000 euros, si no se readmite a los despedidos y se recupera una plantilla de 364 empleados, como se fijó en el contrato.

Sin embargo, como anunció el concejal peneuvista Iñaki Prusilla, el Servicio municipal de Asesoría Jurídica está elaborando un informe que descarta la posibilidad de rescindir el contrato o rescatar (‘municipalizar’) el servicio para que lo vuelva a prestar de forma directa el Consistorio de Vitoria, como insistentemente le reclaman EH Bildu, Podemos e Irabazi. Así que salvo que la UTE liderada por FCC renuncie a un jugoso contrato que le supone unos ingresos anuales de 22,8 millones, algo improbable, la multinacional que en el pasado se encargó de construir el infrautilizado Iradier Arena tendrá que mantener limpia la ciudad hasta julio de 2023.

El Gobierno PNV-PSE ya ha subrayado que no le temblará el pulso a la hora de sancionar a la adjudicataria del servicio, como ya hizo en siete ocasiones durante el año pasado por no cumplir con aquellas labores que suscribió en el contrato de mayo de 2015. Unas omisiones que, en cierta medida, han contribuido a la creciente sensación de suciedad y que ha provocado que el Ayuntamiento haya empezado a multar también a aquellos ciudadanos que hacen un uso inadecuado de los contenedores.

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