El Correo

Los diez puntos de Vitoria donde se 'caza' a los conductores más veloces

Radar instalado en el Alto de Armentia.
Radar instalado en el Alto de Armentia. / Jesús Andrade
  • Repasamos las calles de la capital alavesa donde se han instalado dispositivos fijos con radares que buscan controlar los excesos de velocidad y mejorar la seguridad vial

Son muchos los conductores que levantan el pie del acelerador antes de pasar junto a esos puntos donde saben que un radar puede sacarles una comprometedora foto... con efectos secundarios para su carné de conducir y su cuenta corriente. El temor a una multa por exceso de velocidad, quizá más que el miedo a sufrir o provocar un accidente de tráfico, hace que muchos automovilistas y motociclistas levanten el pie del acelerador cuando circulan por la red de carreteras. Lo mismo ocurre en determinados puntos de la capital alavesa, en especial, en aquellos donde unas cajas de color beige, que miden algo menos de dos metros, se acaban convirtiendo en la peor pesadilla de los conductores con alma de 'fitipaldi' y gusto por la velocidad al volante.

Hace ya una década, el Ayuntamiento de Vitoria empezó a utilizar los radares fijos con el propósito de reducir las quejas vecinales por las altas velocidades que se registraban en algunos puntos de la ciudad. Su presencia, de paso, ayudó a incrementar los ingresos por sanciones económicas en las arcas municipales, pese a que desde el Consistorio vitoriano siempre se hace hincapié en que lo que prima es el «efecto disuasorio» y no el afán recaudatorio.

En la actualidad, la Policía Local controla con radares siete calles de la ciudad. El más 'popular' entre los conductores es el de Duque de Wellington –a la altura de Río Bayas–, donde se sitúa el que más excesos de velocidad capta de toda la ciudad. Basta recordar unos datos. Sólo en los diez primeros meses de este año ese dispositivo había registrado más infracciones (784), que en todo 2015, año en que también lideró el ranking municipal al pillar 'in fraganti' a nada menos que 699 vehículos.

El resto se localizan en el Alto de Armentia –en la mediana de los concesionarios–; la avenida de las Naciones Unidas –en Zabalgana–; Zaramaga –frente al centro comercial El Boulevard–; avenida de Los Huetos –en la mediana que separa Sansomendi de Ali–; Bulevar de Salburua –a la altura de la torre roja– y la avenida del Zadorra a su paso por Ibaiondo y la carretera de Yurre.

A estos siete puntos, se suma un trío de nuevas localizaciones. Según ha informado el Ayuntamiento de Vitoria, el Servicio municipal de Tráfico ha iniciado la instalación de tres nuevas cabinas de radar en Salburua y Zabalgana con el fin de mejorar la seguridad vial en algunas de las calles más importantes de ambos distritos. Con esta medida, se trata también de responder a la reiterada demanda de los residentes en esos barrios de un mayor control de la velocidad de los vehículos.

Las nuevas cabinas se ubicarán en ambos sentidos de la avenida de Bruselas -entre Gabriel Martínez de Aragón y Nadine Gordimer- y de la avenida de Zabalgana -entre plaza de Gustavo Douré y la avenida de Los Huetos-, así como en la entrada a Vitoria por el Alto de Armentia, entre el Bulevar de Mariturri y Camino de Armentia.

Carcasas vacías

Se da la circunstancia de que los conductores desconocen cuál de estas calles cuenta o contará en cada momento con un detector porque, en realidad, gran parte de esas cabinas están vacías. En todos esos puntos hay carcasas señalizadas donde, en teoría, puede estar o no la cámara. Sin embargo, la Policía Local sólo tiene dos dispositivos que va cambiando de una caja a otra sin previo aviso.

El Ayuntamiento trata así de lograr el mismo efecto disuasorio que si los radares estuvieran permanentemente en todos los puntos pero, al mismo tiempo, evita una avalancha de multas que podrían poner en pie de guerra a los conductores. En otras palabras. Once de los trece casetones que funcionaban hasta ahora –todos son dobles para vigilar ambos sentidos excepto el de Duque de Wellington– son de 'pega' porque se encuentran vacíos. Eso sí, gran parte de los conductores levantan el pie del acelerador al percatarse de las señales.

A falta de cerrar el año para obtener los datos definitivos, el balance de infracciones detectadas supera las del año pasado. Aquellos 2.066 excesos de velocidad de 2015 fueron ya rebasados por los 2.265 tramitados hasta finales de octubre de 2016, con lo que el récord anual está garantizado.

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