El Correo

«Tuve medio millón en Suiza hace 40 años»

José Juan Martínez, ‘El Rubio’, durante la presentación del libro, junto a Juan M. Velázquez.
José Juan Martínez, ‘El Rubio’, durante la presentación del libro, junto a Juan M. Velázquez. / Igor Aizpuru
  • El cerebro del atraco al Banco Central de 1981, José Martínez, y su biógrafo, Juan M. Velázquez, mostraron el libro en Vitoria

«Desde el 68 he celebrado cinco navidades en libertad. Espero que éstas sean las sextas», comenta Juan José Martínez Gómez. A sus 58 años, suma 40 de condena –aunque hay que descontar el tiempo en que estaba fugado– y, aunque elude la precisión, este profesional de los atracos a bancos suma «entre 20 y 30» asaltos.

Pero el más famoso de todos fue el del Banco Central de Barcelona, en mayo de 1981. Lo dibuja como «un encargo» donde había que hacerse con unos papeles de la caja 156 –cuyo contenido nunca revelará porque, según él, el secreto le mantiene vivo– y donde los once atracadores que entraron y cogieron rehenes no debían sobrevivir. «Fue una trampa», subraya quien intentó excavar un butrón de huida para encontrarse con que detrás del cemento había acero.

Y el entonces padre de tres hijos –hoy, abuelo de cuatro nietos– terminó capturado tras 37 interminables horas y un espectáculo mediático casi mayor que el del reciente 23-F. No en vano el autor de ‘Algunos me llaman ‘El Rubio’ (Arte Activo) –el profesor de Derecho en la UPV y escritor Juan M. Velázquez– ha plasmado una historia que «más que lo que cuenta es una ‘cara B’ de la Transición y los años posteriores». Añade que «he intentado llenar huecos, darle vida, animarlo» con «pequeñas reflexiones a vuelapluma sobre el amor, la profesión, el tiempo cambiante o la amistad».

Con este enfoque, el escritor, que conoció al personaje al presentar una de sus novelas en la cárcel de Martutene, ha elaborado un relato ágil, fresco y directo. «El gran quebradero de cabeza y el borde del precipicio era esa primera persona, para darle más fuerza narrativa», indicaba el autor, que presentó ayer el libro junto al protagonista, al editor Roberto Lastre y al periodista de EL CORREO Ángel Resa en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria.

A través de sucesivos encuentros, durante los permisos carcelarios de José Martínez, «que tiene una memoria excepcional», se ha ido construyendo un viaje desde la Almería de los años 50 hasta el momento presente. En él, las canas le hacen aproximar su físico al mote ‘El Rubio’ mucho más que cuando se lo pusieron. «Me sorprendí, pero he dejado hacer. No me gustan los apodos», subraya quien sólo asume el de ‘Jacinto’, «porque era mi nombre de guerra en los grupos anarquistas».

Antes de ello –fue un par de años a mediados de los 70– el muchacho almeriense había pasado por los franquistas campamentos de la Organización Juvenil Española (OJE). «Me gustaba el ejercicio, en especial la pista americana, que no sé si entonces se llamaba así. Era muy ágil», comenta a la vez que recuerda cómo algunas cosas que aprendió entonces le iban a ser útiles en su dilatada trayectoria profesional.

Millones y balas

En ella no todo fueron aciertos, como un atraco donde diversas circunstancias impidieron hacerse con el dinero de la cámara acorazada. «Perdí entre 40 y 50 millones de pesetas», lamenta quien hace cuatro décadas tenía «unos 80 millones –cerca de medio millón de euros– en una cuenta en Suiza».

Quien consiguió su primera pistola del 38 gracias a un marinero filipino, al que se la cambió por semillas de cannabis, lleva una bala en su columna desde 1988. «Entonces no te la podían sacar porque había un riesgo muy alto de quedarte tetrapléjico», cuenta. Con el paso del tiempo y la ayuda de la medicación, agrega que ya no le da importancia al trozo de metal. De entonces fue un tiroteo con la Guardia Civil en Vilanova i la Geltrú, donde en principio le acusaron de matar a dos agentes. «Luego, en la autopsia se comprobó por las balas que se habían disparado entre ellos», recalca con cierta ironía.

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