El Correo

La imagen restaurada de la Virgen Blanca se expondrá en el Museo de Arte Sacro

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La Virgen Blanca es trasladada al Museo de Arte Sacro de Vitoria / Igor Aizpuru

  • La talla original fue retirada de la hornacina en 2007 para entrar en el ‘quirófano’ y arreglar su deterioro por el paso de los años y los cambios drásticos de temperatura

Hace más de nueve años que permanece alejada de las miradas y los ‘flashes’ que le dedicaban quienes pasaban por la transitada balconada de San Miguel pero la imagen original de la Virgen Blanca se encuentra ya lista para abandonar la que ha sido su ‘casa’ durante este retiro, las instalaciones del servicio foral de Restauración. De hecho, esta misma mañana ha sido trasladada al Museo de Arte Sacro situado en la catedral nueva donde quedará expuesta. No será, sin embargo, hasta el martes 13 cuando se pueda visitar este espacio ya que, precisamente hasta ese día, permanecerá cerrado para acomodar esta figura de 900 kilos y 214x69x54 centímetros.

La restauración de la imagen se puso a finales del pasado año en manos de la empresa vitoriana Petra S. Coop -a la que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte adjudicó entonces la complicada tarea por 52.359,12 euros (IVA incluido)- aunque su salida de la hornacina ubicada a la entrada de la parroquia de San Miguel se produjo en septiembre de 2007. En su lugar se colocó primero una fotografía y después, justo antes de las fiestas de La Blanca de 2008, una réplica realizada con un sistema robótico de alta precisión. La talla original, de autor desconocido y esculpida entre los siglos XIV y XV, se retiró por su importante deterioro pues su rica policromía había comenzado a cuartearse y se temía que los daños avanzaran hasta la estructura de la pieza.

Desde 1788

La idea de restaurar la figura, labrada en piedra caliza probablemente procedente de las canteras de Ajarte, se había instalado para entonces hacía tiempo en la cabeza de la Cofradía de la Virgen Blanca que junto a las instituciones alavesas y el Obispado comenzaron a buscar financiación con este fin. El origen del problema, sabían, no se encontraba sólo en el paso de los años sino en el propio lugar donde se ubicaba esta escultura única. El cristal blindado que la protegía en la hornacina desde 1982 tras un grave acto vandálico generó una especie de microclima donde la falta de ventilación y los cambios drásticos de temperatura que experimenta la ciudad se convirtieron en letales para la talla gótica. Extraerla del lugar donde había residido desde 1788, anclada por la espalda y los pies, no fue sencillo.

Su marcha, eso sí, no aseguraba su vuelta al mismo rincón -de hecho, se barajaron diferentes destinos como el interior del templo para cuando estuviera lista- ya que existía un proyecto para ‘copiarla’ y ocupar su vacío. La réplica que hoy se encuentran quienes se acercan a la balconada es fruto de un proceso de esculpido mecanizado con mayor detalle del que manos y ojos humanos pueden alcanzar. Al milímetro se ha cuidado también la restauración de la imagen original, coordinada por los servicios expertos en la materia del Gobierno central y de la Diputación alavesa y ejecutada por una firma local que participó en el estudio de policromías del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. El resultado de su labor se podrá observar en breve en el Museo de Arte Sacro.

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