El Correo

Dos años y cinco meses para el empleado bancario que estafó a un club de alterne

Dos años y cinco meses para el empleado bancario que estafó a un club de alterne
  • La Audiencia le condena a devolver «4.100 euros» sacados de las cuentas de la familia que lleva el Guria

Durante una década mantuvieron una amistad que se presumía incondicional. Tanto es así que el acusado, exgestor comercial de la oficina de la entonces Caja Vital en Nanclares, comenzó a tutelar las cuentas del particular negocio de su camarada. Se trataba del Guria, un conocido club de alterne enclavado en Aríñez, a apenas cinco kilómetros de la capital del País Vasco. Este asesoramiento era gratuito, como compensación a una deuda.

Un día, el propietario del local se percató de varios movimientos extraños en sus cuentas. Eran transacciones realizadas sin su consentimiento. Durante los siguientes meses, esas operaciones se trasladaron a cuentas de otros familiares suyos. Este empresario puso el caso en conocimiento de la Justicia. Enseguida, la supuesta lealtad de su compañero del alma estalló.

Aquellas extracciones de dinero ocurrieron entre 2008 y finales de 2011. El caso fue tan sonado en Nanclares que el ahora acusado -un alavés de 59 años- fue despedido de manera fulminante por la entidad, ahora convertida en Kutxabank.

Cinco años después, esta causa se ha revisado en la Audiencia Provincial de Álava. El sumario reflejaba una enmarañada sucesión de movimientos bancarios, todos engarzados por un nexo. Se hicieron sin permiso de los dueños legítimos y previa falsificación de sus rúbricas.

Los había de todos los colores. Desde cantidades casi inapreciables como 500 euros hasta uno de 20.000. Una auténtica borrachera de cifras.

Durante la vista oral quedó más que probada la mala actuación del gestor, en nómina de la citada entidad durante cerca de 35 años. Al menos, eso sí, se preocupó de tratar de tapar los agujeros provocados. Sólo que le quedaron por devolver 4.100 euros. Esa es la cantidad que, de acuerdo a la sentencia, se debe entregar al dueño del Guria y a sus familiares. Lo hará Kutxabank como responsable civil subsidiario. El empleado bancario, por su parte, ha sido condenado a una pena de dos años y cinco meses de prisión y al pago de una multa de 1.980 euros por un delito continuado de estafa.

«No resulta creíble»

Pero el quid de la cuestión de esta causa estaba en los 120.000 que, según el dueño del local, su examigo se quedó cuando se los entregó en la sucursal. Pero no hay rastro alguno de este dinero. Ni cuando Kutxabank abrió una investigación interna -«cuando le preguntamos por el origen del dinero nos preguntó si sabíamos a qué se dedicaba», manifestó un directivo-, ni se presentó documento alguno en el juicio.

Para la Audiencia alavesa, «no resulta creíble que, habiendo llevado tal cantidad en efectivo, el querellante consintiera que el acusado ni siquiera lo metiera en la caja fuerte», apunta el magistrado que la firma. Es por ello que este tribunal le ha absuelto de la acusación de apropiación indebida.

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