El Correo

Segundo incidente de los ‘bartolos’ en cuatro días en Vitoria

  • Varias patrullas de la Policía Local acudieron a la calle Santo Domingo para tratar de mediar y apaciguar los exaltados ánimos

Como ya sucediera el viernes, patrullas uniformadas tuvieron que emplearse a fondo anoche en la calle Santo Domingo, donde vive gran parte del clan de los ‘bartolos’. Al parecer, según deslizan fuentes policiales, una bronca protagonizada entre diferentes miembros de este polémico clan asustó a vecinos y paseantes, hasta el punto de que solicitaron ayuda urgente al 092.

Varias patrullas de la Policía Local acudieron a esta calle del Casco Viejo para tratar de mediar y de apaciguar los exaltados ánimos. Como siempre ocurre en estos desencuentros, «los gritos» y «gestos teatrales» fueron la «tónica habitual» en el comportamiento de varios de los ‘bartolos’ involucrados en la riña.

Tras algo más de una hora de intervención policial, los implicados por fin se calmaron y cada uno continuó a lo suyo. «Cuando empiezan a insultarse, la gente opta por dar un rodeo y no pasa por aquí. Están matando la calle y a la zona sin que el Ayuntamiento haga nada por remediarlo», lamentaron ayer varios vecinos consultados por EL CORREO.

Se trata del segundo incidente protagonizado en los últimos cuatro días por miembros de este clan. El viernes, efectivos de la Policía Local y de la Ertzaintza también se desplegaron en el mismo punto debido a otro incidente con el membrete de los ‘bartolos’.

Durante unos treinta minutos, agentes uniformados tuvieron que parar los pies a diversos integrantes de esta familia «metidos en una pelea». El fuerte dispositivo policial enseguida devolvió la calma a la zona, «habituada a sufrir» a los ‘bartolos’ desde su llegada, hace ahora tres años.

El sábado llegan los 'pichis'

Y para el sábado como muy tarde se espera el desembarco de los ‘pichis’. Ese día les desalojarán de Abetxuko, barrio en el que ocupan una vivienda desde mediados de agosto. Emparentados con los ‘bartolos’, estos les ‘cederán’ otro piso ocupado en el número 25. «Hay mucho miedo en el barrio porque si ahora tenemos líos y robos cada dos por tres, a partir del sábado va a ser terrible».

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