El Correo

Roban una reliquia del siglo XVI del Museo de Arte Sacro y la entregan a la Policía Local

El incensario robado el domingo que apareció ayer.
El incensario robado el domingo que apareció ayer. / EL CORREO
  • 32 horas después de desaparecer la joya, valorada en «9.000 euros», un hombre acude a Aguirrelanda y alega que se lo vendieron en la plaza de España

El robo del incensario de plata del siglo XVI expuesto en el Museo Diocesano de Arte Sacro, ocurrido el domingo hacia la una de la tarde, se resolvió anoche por la vía rápida. Treinta y dos horas después de que desapareciese la reliquia -valorada «en unos 9.000 euros», según los expertos- un hombre domiciliado en Santurtzi se presentó en la comisaría de Aguirrelanda para devolver la pieza. Alegó a los agentes que la compró el mismo domingo en el mercado de la plaza de España a unos desconocidos.

El estudio de las cámaras de seguridad del museo -que se ubica en la Catedral Nueva- y una rueda de reconocimiento -hubo al menos dos testigos del hurto- corroborarán o desmontarán esta primera versión ofrecida ante los agentes locales. Lo cierto es que esta persona, que pasa largas temporadas en Vitoria, pisó las dependencias de la Guardia urbana sabedor de que el cerco se estrechaba. La unidad de Investigación tenía muy avanzada su localización gracias precisamente a la descripción de otros visitantes que el domingo estuvieron en el museo.

Como ya adelantó ayer elcorreo.com/alava, la edición digital de EL CORREO, un individuo se llevó el incensario, perteneciente a la iglesia de San Pedro de Untzilla, escondido en su prenda de tres cuartos y en pleno horario de visitas. Se cubrió la cabeza con una capucha y el rostro con unas gafas.

La reliquia tiene veinticinco centímetros de altura por trece de base. Al menos otros dos visitantes le recuerdan. Ayer, en Aguirrelanda se sorprendían aún por la frialdad del autor del robo. Cogió la reliquia y se la llevó por la puerta principal. Sus andares parecían los de una persona mayor. Esa descripción coincide con el hombre que trajo el incensario. No obstante, la investigación continúa abierta.

Esta reliquia, realizada íntegramente en plata y con un cuidado trabajo de orfebrería, «alcanzaría los 9.000 euros sin ningún problema». La estimación la realiza Roberto Pérez, anticuario de ‘La casa del Rey’, una eminencia en la materia, además de perito judicial.

Esa cotización tan alta multiplicó en un primer momento las hipótesis. Por ejemplo, que fuera un robo premeditado para colocar la pieza en el mercado internacional o en alguna colección particular. La Policía Local, desde el primer momento, pensó en un autor material inexperto y probablemente no muy en sus cabales.

Otros robos de arte

Los robos en museos o en instituciones públicas son una ‘rara avis’ en Álava. El anterior data de octubre de 2004, cuando uno o varios desconocidos robaron el cuadro ‘Retrato de emakume’, del navarro Javier Ciga, expuesto en el museo de Bellas Artes. Aquella acción también se produjo a plena luz del día y en horario de visitas.

La obra, por la que la Diputación pagó en 1991 una cuantía de 325.000 pesetas y que en la actualidad «superaría los 30.000 euros», jamás apareció. La fundación de este artista todavía recuerda su falta. Pero, pese a sus esfuerzos y a la investigación de la Ertzaintza, nada más se supo de su paradero. Curiosamente, los ladrones tuvieron tiempo de quitar el marco al cuadro, de sólo treinta centímetros de alto por veinticinco de ancho. Luego les bastó con enrollarlo y esconderlo entre sus ropas.

Tres años antes sucedió otro caso en el Ayuntamiento aún por esclarecer. En una reforma desapareció un cuadro del pintor alavés José Carlos Fernández Marcote. La obra se titulaba ‘Garganta del Cares’. Era un óleo de 1,17 metros. Estaba colgado en la pared de un pasillo de la Casa Consistorial. Hasta que desapareció.

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