El Correo

El comercio da la cara en la galería

Público, ayer, en la feria.
Público, ayer, en la feria. / Jesús Andrade
  • La segunda edición del ‘In Love Market’ reúne en Dendaraba a emprendedores y voluntarios de Cáritas para vender y ayudar

Después de los años 80, las cosas no se veían igual. Y es que ante la potente producción asiática las fábricas españolas de gafas de sol cerraron en cascada. Como fichas de dominó, desaparecieron del panorama. Algunas, con ‘stocks’ de hasta 15.000 pares sin estrenar. Ahora, con el ‘revival’ ochentero y el afán ‘hipster’ por lo ‘retro’, Juan y su Freak Team Vintage –con sede en Madrid– le dan salida a buenos precios (desde 20 euros) a ese material, junto con diseños originales, como los relojes de bambú.

Este es uno de los 28 ejemplos que el visitante puede encontrar en Dendaraba hasta esta noche. Son los puestos de una feria –‘In Love Market’– donde se dan cita emprendedores de muy diversa procedencia. Pero no se han juntado para hacer una versión autóctona del ‘Black Friday’: buscan visibilidad y ventas, claro, aunque «son empresarios con corazón», define Arturo Resel, impulsor de la cita.

En ella se incluye una recogida de alimentos para el comedor de Desamparados, coordinada con Juan Carlos Pinedo. Y participa Cáritas con un triple stand, en el que colaboran ciudadanos de Guinea, Ghana, Argelia o Pakistán. Un puesto vende las libretas, sacos de cereales, jabones, velas, cajas o bisutería que el público puede ver fabricar en una mesa cercana. Las manos artesanas crean piezas cuyas ventas –hay detalles desde menos de un euro– ayudarán a la organización diocesana a mantener su actividad, según indica Susana, monitora de encuadernación. También está Sol, responsable de manualidades, que coordina el taller especial que está abierto a niños.

Participar cuesta 5 euros y, por cada aprendiz, la organización de la feria aporta otros 5 euros para Cáritas. Garbiñe no tiene ni idea de es, al igual que Egoitz. A ellos sólo les llaman la atención todas las cosas que pueden aprender. Y a sus padres, lo entretenidos que están durante un rato.

En el mercado de la pasada primavera en Vitoria «los emprendedores compraron cosas en el puesto de Cáritas, pero no se las llevaron, como una especie de ‘fila 0’», compara Resel. La organización diocesana abrirá en breve una tienda en la calle Fueros, frente al antiguo Felipe, donde podrá seguir distribuyendo productos solidarios.

Quienes apuestan por darse a conocer, dejarse ver y, por supuesto, vender sus productos, son los emprendedores vitorianos, cuyas diferentes propuestas ocupan la planta superior. Como Rebeca, que tiene una amplia variedad de creaciones «que hago y pinto en textil» en su firma Becklyn. Como ‘bodies’ de bebé decorados, bolsas o fundas para gafas.

Reinventarse

«Hay que saber reinventarse», asegura Edurne Etxebarria, una comerciante bilbaína con más de tres décadas en el sector textil. «He traído ropa que está muy bien, en ofertas muy buenas. Son tallas que me van quedando», detalla la vendedora de Modas Panpin, cuyas prendas se dirigen «a gente joven» y que ella elige «viendo qué se lleva y estando al tanto de la moda, no esperando a que vengan representantes a ofrecértelo».

La actividad es la ‘marca de la casa’ de Get Fit’, el sistema de entrenamiento por electroestimulación que promociona la alavesa Inma Aceña «para todas las edades y con la comodidad de la tecnología inalámbrica, con ‘bluetooth’». Pero el movimiento y el dinamismo también es algo que el vitoriano Dani Solana asocia a las camisetas, sudaderas o polos de Asdan, que en su web muestra a «embajadores» de la marca como el aventurero Albert Bosch, el ciclista Julián Sanz, el skater Jon Rosa o el músico Dj Loro.

En el caso de Nerea, ha trasladado una muestra de su tienda ‘Alhada Denda’ de Siervas de Jesús. Desde ropa –con cucos baberos y patucos, de su marca Alas1000– a cajas de luz, los productos originales son la base de una oferta que, ante todo, quiere dar a conocer. Tampoco le molesta vender, como a la diseñadora Amaia Buruaga, que está al frente del puesto de la escuela de diseño The Fashion Place, de la calle Fueros. Pero la clave es «mostrar el trabajo de diversos profesores, que son activos en su campo», como la diseñadora Mayala, la fotógrafa Lidia Abad Brun o la ilustradora Marta C. Dehesa.

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