El Correo

El Gabinete Urtaran ve «inviable» el ‘bus exprés’ si se modifica su financiación

Los ‘buses exprés’ de última generación son muy similares al tranvía, pero no necesitan raíles ni catenaria.
Los ‘buses exprés’ de última generación son muy similares al tranvía, pero no necesitan raíles ni catenaria. / Val Hool
  • El rechazo de EH Bildu al modelo mixto público-privado y el ‘no’ rotundo del PP sumen al BRT en su momento de mayor incertidumbre

El Gabinete Urtaran empieza a asumir que las dudas que rodean al ‘bus exprés’ que el Gobierno vasco quiere implantar en Vitoria ponen en peligro el principal proyecto estratégico de la ciudad para la presente legislatura. Si el plan contaba ya con el rechazo del PP, ayer fue EH Bildu quien cuestionó el sistema de financiación planteado para poner en marcha este innovador medio de transporte, dado que exigió que sólo se financie con dinero público, lo que permitiría «ahorrar 32 millones de euros». Una propuesta que el Gobierno municipal PNV-PSE consideró «inviable», lo que disparó la incertidumbre sobre un proyecto que, por si fuera poco, lidera un Ejecutivo que afronta cambios en su consejería de Medio Ambiente y Politica Territorial tras su acuerdo de coalición con los socialistas. A pesar de las dificultades, el equipo de Gorka Urtaran anunció que hará «todo lo posible» por recuperar el consenso en la reunión que mantendrá mañana con el resto de partidos para abordar los reparos que despierta el proyecto.

El autobús eléctrico planteado sobre la actual línea Periférica de Tuvisa ya contaba con el ‘no’ del PP, que el mes pasado inició una campaña para denunciar que costaría «105 millones en 15 años», es decir, que sería «más caro que el tranvía». Este rechazo provocó que el Gobierno local, con 9 de los 27 concejales, dependiera de EH Bildu para salvar la mayoría política que parecía sustentar el proyecto, y de la que también se había distanciado Podemos.

Pues bien, la coalición liderada por Miren Larrion salió ayer al paso para reiterar que «apoya firmemente» el ‘bus exprés’, pero que considera conveniente modificar dos aspectos relacionados con la manera de costearlo y la posibilidad de introducir criterios medioambientales en la obra. Respecto a la primera cuestión, tal y como desveló este periódico, el Gobierno vasco plantea un sistema de financiación público-privado para que una adjudicataria costee las obras, compre los vehículos y se encargue de su mantenimiento a cambio de un canon anual abonado por las instituciones de unos 7 millones de euros durante 15 años. El Gobierno vasco pondría el 65% de esta cuantía, la Diputación el 17,5% y el Ayuntamiento, el otro 17,5%.

«Como el tranvía»

Larrion remarcó que esta fórmula sería «lesiva», porque supondría un gasto «desmesurado» superior a los 100 millones de euros. Por eso, propuso un sistema de financiación íntegramente pública «similar al que se ha llevado a cabo hasta ahora con el tranvía» y que rebajaría la factura hasta los «68 millones», según sus cálculos. El también edil abertzale Aitor Miguel profundizó en la segunda «mejora», basada en aprovechar la implantación del ‘bus exprés’ «para situarnos a la vanguardia de la construcción sostenible, introduciendo en la obra materiales reciclados y utilizando madera local en elementos como las marquesinas, algo que ya se hace en otros países de Europa». Por otro lado, el edil matizó que su grupo no exige convocar ahora una consulta popular sobre el BRT, porque es «tarde» para eso. «Me expresé mal al reprochar al Gobierno que no había tenido en cuenta la participación en este tema», reconoció.

El Gobierno Local comprendió que un proyecto tan «pionero» como el BRT genere dudas, pero asumió que la propuesta de financiación de EH Bildu es «inviable». Así lo manifestó el coordinador general de Urbanismo y Medio Ambiente, Álvaro Iturritxa, que lleva meses volcado en el proyecto. El jeltzale explicó que la clave del sistema de transporte es su espíritu «innovador», dado que combinaría el ‘bus exprés’ con el tranvía, el urbano tradicional y la bici eléctrica. Si se lleva a cabo, la iniciativa conseguiría que Vitoria adoptara un modelo que serviría de «demostrador», de escaparate, para otras ciudades europeas, aunque suponga un esfuerzo económico impotante.

Y es ahí donde, a su juicio, no cabe lugar a dudas. «Cuando se plantea una financiación público-privada es porque preferimos pagar un canon anual a una empresa para que se encargue de las obras, de comprar los autobuses eléctricos y de mantenerlos a cambio de que las instituciones no comprometamos nuestra estabilidad presupuestaria, nos libremos de asumir el riesgo tecnológico de un plan innovador y, además, consigamos que la gestión siga siendo pública a través de Tuvisa», explicó.

Reparo

Iturritxa también avisó de los posibles conflictos si la financiación es cien por cien pública. «El Gobierno vasco no puede recurrir a una operación de endeudamiento para comprar autobuses para Vitoria porque quizá su propio Departamento de Hacienda le ponga reparos. Hay que tener en cuenta que esa competencia es del Ayuntamiento a través de Tuvisa», alertó. Por ello, pedirá «responsabilidad» a los grupos en la reunión de mañana. «No podemos dejar que este proyecto se desmorone ahora», apuntó.

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