El Correo

‘Pinto’ bate todos los récords

Jon Ander Zornotza baja del transporte a ‘Pinto’ en el acceso al interior del matadero de Llodio.
Jon Ander Zornotza baja del transporte a ‘Pinto’ en el acceso al interior del matadero de Llodio. / Sandra Espinosa
  • El enorme buey, de 918 kilos en canal, derriba el anterior tope del matadero de Llodio, el único en activo en Álava y Bizkaia

El matadero municipal de Llodio batió ayer su propio récord con ‘Pinto’, un buey sacrificado por la mañana que alcanzó los 918 kilos en canal, aunque cuando bajó del camión que lo transportó al complejo superaba la tonelada y media, según su dueño, Jon Ander Zornotza Ayarzagüena. En el argot deportivo, este ganadero bilbaíno se apuntó un ‘doblete’, puesto que junto a su ‘vedette’ también entregó al sacrificio otro ejemplar no menos espectacular, ‘Beltza’, que se quedó en 902 kilos una vez sacrificado.

Los dos animales «se han criado en Artxanda, a base de maíz casero, cebada, productos de la huerta, hierba de los prados de la zona y paja». Aunque habían cumplido ya los nueve años, su propietario los compró hace un año y medio en Espinosa de los Monteros (Burgos) «porque tenían muy buen aspecto y patas muy fuertes. Se han criado durante toda su vida al aire libre». Zornotza los eligió «porque nos dedicamos a criar bueyes desde hace 20 años y pensé que estos podrían dar buen resultado, pese a que son de raza frisona. No es más frecuente que alcancen los pesos que suelen presentar los de las razas pirenaica, blonda o asturiana».

Las piezas permanecerán en el matadero de Llodio, el único en activo en Álava y Bizkaia, durante al menos diez días para completar el proceso de maduración de la carne, que se pondrá a la venta en las carnicerías Bihotza de Bilbao, propiedad del ganadero. La elección del matadero de Llodio para sacrificar este ganado tiene que ver con la cercanía, que evita largos desplazamientos y que «hacen el trabajo con mucha calidad y limpieza».

Para Miguel Ángel García Diego, responsable del matadero llodiano, «ha sido una gran satisfacción batir el récord que teníamos desde febrero de 2013 en 892 kilos». Como los de ayer, el animal también tenía nueve años y su propietario era Iñigo Aurrekoetxea, de Loiu.

Una jornada distinta

Este tipo de sacrificios «suponen romper el ritmo de trabajo diario». Para empezar, no pueden acceder al interior del matadero por el canal habitual debido a sus dimensiones y deben hacerlo por una puerta. La línea de la que cuelgan las piezas «es bastante alta, pero con estos animales se queda un poco justa», confesó García Diego.

También el proceso de maduración de la carne se alarga unos días más, aunque las chuletas de estos animales estarán listas para la campaña de Navidad, que ya están preparando los ganaderos y carniceros que sacrifican sus reses en el matadero llodiano. Además del sacrificio, Llodio ofrece un servicio de despiece y reparto hasta el punto de venta, «que está incluido en la tarifa».

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