El Correo

721 alaveses y migrantes comparten hoy comida y charla en 93 casas y txokos

Los organizadores, esta semana en Vitoria.
Los organizadores, esta semana en Vitoria. / Rafa Gutiérrez
  • La llamada a la convivencia del programa Bizilagunak consigue una «espectacular» respuesta

«Agradecemos a estas personas que nos abran las puertas de sus casas y de sus corazones. Tenemos a nuestras familias lejos, viviendo en una guerra, y eso nos duele profundamente. La amistad de la gente nos ayuda a sobrellevarlo y a sentir que somos parte de los pueblos en que vivimos». Así ha hablado esta semana Rodrígue Bembide, un joven procedente de la República Centroafricana, que compartirá mesa y charla este domingo con una familia vitoriana. Es uno de los 721 alaveses, refugiados y migrantes que van a formar parte de un convite multicultural que va a desarrollarse en 93 casas, txokos, centros sociales y locales de gran parte de la geografía alavesa. Y es que la nueva llamada a la convivencia de ‘Bizilagunak, la familia de al lado’ ha tenido esta vez una respuesta «espectacular» en palabras de Rosabel Argote, responsable de CEAR-Euskadi en Araba.

A los 420 voluntarios de Vitoria –en la capital es la tercera vez que se vive esta fiesta ‘multigastronómica’–, se suman en esta ocasión comensales de Salvatierra (103), Araia (58), Alegría-Dulantzi (39), Maeztu (54), Santa Cruz de Campezo (11), Amurrio (31) y Llodio (5), de todo tipo de edades y procedencias. Las personas locales van a tener la ocasión de conocer mejor la vida y cultura de marroquíes, saharauis, dominicanos, ecuatorianos, portugueses, ucranianos, cubanos, senegaleses o italianos. En total, 227 familias van sentarse alrededor de una mesa para intercambiar recetas y experiencias vitales.

El objetivo es claro: «derribar los prejuicios que sustentan rumores xenófobos», destacó Argote. «Habíamos organizado fiestas o festivales de música, pero en esos espacios coexistimos, no convivimos. Había que llegar a más, porque fruto del desconocimiento surgen los prejuicios. Hablamos de sirios o musulmanes, pero luego nadie conoce a ninguno», reflexionó. CEAR pone en contacto a unos y otros. «El resultado ha sido fascinante, la respuesta desde asociaciones y ciudadanos de a pie ha sido espectacular. Demuestra que está latente ese sentimiento de solidaridad hacia las personas refugiadas y migrantes».

De chaval a chaval

Mikel Maestre será uno de los vitorianos que ya ha planchado el mantel para lucirlo este domingo. En su caso, lo va a hacer junto al grupo de chavales de entre 14 y 17 años que forman parte de los scout de la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza y que van sentarse a comer en los locales de la iglesia con chicos de su misma edad originarios de otros países. «Muchas veces sentimos miedos o prejuicios hacia las personas extranjeras en general y ellas tal vez sientan lo mismo hacia quienes nacimos aquí. Sentimos orgullo de poder participar en esta iniciativa tan dulce», indicó.

El banquete colectivo cuenta con el respaldo de la Diputación, que también ha entrado a formar parte de la red vasca antirrumores, así como de escritores (Bernardo Atxaga) y deportistas (Maider Unda y Lourdes Oiarbide), quienes salen en un vídeo que invita a participar en la iniciativa Bizilagunak. El próximo 26 de noviembre todos ellos se reunirán en un encuentro en el Bellas Artes de Vitoria, donde se exhibirá un corto con imágenes de las comidas.

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