El Correo

Vitoria homenajea a la familia de Francisco González Ruiz, asesinado por ETA hace 34 años

La viuda de Francisco González y los representantes municipales en el homenaje rendido al policía nacional asesinado por ETA.
La viuda de Francisco González y los representantes municipales en el homenaje rendido al policía nacional asesinado por ETA. / E. C.
  • La familia, desplazada desde Granada para asistir al acto, se muestra agradecida y asegura que «no todos en esta tierra merecen el rechazo y el odio con que nos marchamos de aquí»

Todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Vitoria han ofrecido en la mañana de este martes su apoyo y han participado en el homenaje que se ha rendido a la familia de Francisco González Ruiz, policía nacional asesinado por ETA en el barrio de Santa Lucía hace 34 años. Su viuda, que entonces tenía 21 años, se ha mostrado muy agradecida por el acto y ha asegurado que «no todos en esta tierra merecen el rechazo y el odio con que nos marchamos de aquí».

Francisca Molina y su hermana han acudido desde Las Gambias (Granada) para asistir al homenaje. El alcalde, Gorka Urtaran, les ha manifestado que «con este homenaje, sencillo y sincero», Vitoria quiere demostrar que «está con todas las víctimas y quiere mostraros su cariño, solidaridad, cercanía y apoyo». «Entre todas y todos tenemos que seguir dando pasos para avanzar en el camino de la paz y la normalización política y para eso es imprescindible mostraros apoyo y cercanía», ha detallado. En una recepción celebrada en el Ayuntamiento, el primer edil ha entregado a la viuda una placa conmemorativa.

«Salí de esta tierra odiando y sufriendo»

Francisca Molina, por su parte, ha recordado que su marido tenía 23 años cuando fue asesinado, y que apenas llevaban tres meses casados. El 31 de octubre de 1982 un coche bomba estalló en la esquina de las calles Los Astrónomos y Avenida de Santiago, junto a estación eléctrica que hoy todavía continúa en el lugar. La explosión la costó la vida al joven Francisco González Ruiz. «Aquello nos rompió el alma a mi, a sus padres, a la familia y a los amigos. El daño que se nos hizo fue grande e irreparable. Salí de esta tierra con hastío, pena y tristeza, odiando y sufriendo. Además, a pesar de los años, no se ha hecho justicia con Paco. Hoy, sin embargo, aunque yo nunca perdonaré a quienes mataron a mi marido, compruebo que no todos en esta tierra merecen mi rechazo. Por eso, les felicito y les agradezco el homenaje porque me ayuda a borrar los fantasmas del pasado».

Tras la recepción en el Consistorio, los representantes de la Corporación municipal se han desplazado hasta el lugar donde se produjo el atentado para depositar un ramo de flores y guardar un minuto de silencio junto a la placa colocada en la vía pública.

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