El Correo

Vitoria invierte 8.800 euros al día en mantener sus zonas verdes

Una empleada riega uno de los jardines del parque deportivo de Gamarra
Una empleada riega uno de los jardines del parque deportivo de Gamarra / Jesús Andrade
  • La factura incluye el recorte aplicado para ahorrar 700.000 euros y 520 millones de litros de agua, pero volverá a incrementarse en 20

8.793 euros. Esta es la abultada factura que abona el Ayuntamiento cada jornada para mantener en condiciones el extenso patrimonio verde de Vitoria, que abarca 5 millones de metros cuadrados entre los diferentes parques, jardines, rotondas y medianas. En concreto, el presupuesto municipal se cerrará este año con un gasto de 3,2 millones en conservación de zonas verdes, lo que engloba todos los conceptos de esta área. Hay que tener en cuenta que este desembolso incluye el recorte del 13% llevado a cabo este año por el Gabinete Urtaran, con el que consiguió un importante ahorro -más de 700.000 euros y 520 millones de litros de agua-, pero que disparó las críticas ciudadanas. Dado que el Gobierno PNV-PSE ha decidido dar marcha atrás en su decisión, la factura del mantenimiento crecerá con toda seguridad a partir del año que viene.

El Gabinete Urtaran ha dado carpetazo a esta polémica, pero lo ha hecho con una sensación agridulce. El concejal de Medio Ambiente, Iñaki Prusilla, explica que el equipo de gobierno intentó «aprovechar» una doble circunstancia para modificar la estrategia municipal relacionada con la conservación de zonas verdes: las dificultades económicas por las que pasa la institución y las indicaciones de los expertos sobre la necesidad de «cambiar el chip» y apostar por un mantenimiento «más sostenible y naturalizado» de los jardines, algo que ya llevan a cabo diversas ciudades europeas. Así que se redujo el presupuesto previsto para siegas y riego de zonas verdes en 325.000 euros, lo que provocó otra reducción paralela de 400.000 euros en el recibo municipal del agua. En total, más de 700.000 euros. Las arcas consistoriales respiraron aliviadas, pero en la calle sucedió todo lo contrario. Hubo una avalancha de quejas porque algunas zonas verdes se tiñeron de amarillo o superaron el metro de altura.

Aplauso ecologista

Prusilla se toma con deportividad las críticas, porque «quizá hemos intentado avanzar dando un paso de gigante, y como las zonas verdes son nuestro tesoro entiendo perfectamente que haya personas que se enfaden. No hemos hecho pedagogía, nos ha faltado la parte didáctica, pero en realidad no estábamos equivocados. Nos ha hecho falta explicar que esto es lo que se está haciendo en otras ciudades de Europa». El edil jeltzale agrega que «es evidente que hay que tener nuestras zonas verdes en buen estado, pero el mantenimiento hay que llevarlo a cabo con criterios de sostenibilidad: ahorrar agua, gastar menos energía con las siegas... El futuro está en esa línea y también ha habido ciudadanos, sobre todo ecologistas, que nos han aplaudido por intentar dar el paso», reflexiona.

Prusilla considera que «aunque sea a medio plazo, hay que seguir pensando en alternativas para dar un giro a esta situación, porque el coste económico y medioambiental es el que es». Cuando llegue ese momento, Vitoria habrá aumentado su número de jardines con riego automático -«hay que ahorrar más agua»- y tenderá a tener algunos jardines en perfecto estado de revista, pero otros «con un aspecto más naturalizado. Ya lo estamos trabajando a través de las infraestructuras verdes, en lugares que conectan con el Anillo Verde o en los parques periurbanos. Esas zonas no se gestionan igual que otras, pero no significa que haya que cuidar más otros parques que necesitan otra estética desde el punto de vista paisajístico».

Prusilla pudo sumergirse en esta filosofía hace unas semanas en la ciudad francesa de Nantes, cuando acudió junto al alcalde a una cumbre medioambiental. «Allí tenían jardines más secos que los que hemos tenido en Vitoria. Salían hierbas entre la acera y la pared del Ayuntamiento, algo que aquí provocaría quejas. Y, al mismo tiempo, había jardines que ni siquiera podías pisar, que estaban perfectos. Esto es lo que viene, y en el consejo rector del Centro de Estudios Ambientales (CEA) no hay discusión».

Pero esa decisión se tomará, como mínimo, en la siguiente legislatura. El Gabinete Urtaran ha convocado un concurso para adjudicar el principal contrato de mantenimiento de zonas verdes con un presupuesto máximo de 3.600.000 euros por ejercicio, una cantidad que contrasta con los 2.350.000 invertidos este año. Con ello incrementará los trabajos de siegas y retirada de malas hierbas, así como el riego manual. El plazo de ejecución de las tareas será de cuatro años, que podrán ser prorrogados durante dos más.

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