El Correo

Seteros furtivos en el parque natural del Gorbea

Un guarda forestal pesa una cesta de setas.
Un guarda forestal pesa una cesta de setas. / Jesús Andrade
  • Los Miñones sorprenden a siete rumanos en una furgoneta cargada con 23 kilos de níscalos y hongos cerca del monte Berretin, en Sarria

Primero fue un autobús que paró en la plaza de Murgia. Descendieron «unas cuarenta personas» con cestas y útiles típicos de los seteros. Enfilaron una parcelaria y desaparecieron. Un vecino desconfió de semejante tropa y alertó a los guardas forestales del cercano parque natural del Gorbea. Era la primera hora del pasado domingo.

La cadena de alerta, según ha sabido este periódico, alcanzó a los Miñones. Efectivos de este cuerpo alavés peinaron los caminos rurales durante horas. Al mediodía, en un sendero que une Sarria con el monte Berretin, de 1.226 metros de altitud y perteneciente al macizo del Gorbea, los uniformados localizaron una furgoneta Vito.

El vehículo iba hasta los topes. De personas y de una carga muy curiosa; cajas y cajas de setas. Los agentes conminaron a los ocupantes a abandonar el vehículo. Salieron una, dos, tres... Hasta siete personas. Todos eran rumanos.

En la parte trasera localizaron hasta 22 kilogramos de níscalos –repartidos en once recipientes– y otro más de hongos. Es decir, nueve por encima de la normativa vigente en el parque natural más conocido de la provincia. Esta ordenanza limita a una recogida de dos kilos por setero. Todo lo que supere ese guarismo se considera infracción.

No parecía la primera vez que lo hacían. Estos furtivos, aparte de negar la mayor, estaban huérfanos de documentación. Sólo uno portaba papeles. Se trata de un ciudadano de origen rumano domiciliado en Granada. Sus compañeros también se declararon oriundos de ese país de la Europa del Este.

Previsiblemente, sobre el único documentado recaerá el peso de la sanción económica que determine la Diputación alavesa para este caso de furtivismo setero. Otro tema es que se le localice para el pago o, en el supuesto de lograrlo, que éste se declare insolvente. Aparte del cargamento de níscalos y de hongos, el uso de un vehículo no reglamentario por la parcelaria de esta zona protegida podría entrañar otra multa. El expediente, según ha podido saber este diario, se cerrará en unos días.

Grupos organizados

Este incidente, unido al del autobús con los cuarenta seteros –que no fueron localizados– o un acta similar abierta hace dos domingos por la Ertzaintza a otros rumanos indican que furtivos de esta nacionalidad han fijado su atención en los montes alaveses. Fuentes policiales advierten de que «suelen venir de otras provincias, aunque también los hay domiciliados aquí. Arramplan con todo y no respetan normativa alguna. Luego venden lo obtenido».

Desde la Diputación alavesa apelan a «la colaboración ciudadana» para «impedir» este tipo de prácticas ilícitas. «Si usted anda en el monte y ve a estos grupos, no dude en alertar a los Miñones o a la Ertzaintza», solicitan desde el Palacio de la Provincia. ¿Y qué ocurrió con los 23 kilogramos aprehendidos en las faldas del Berretin? Los Miñones los entregaron a la beneficencia.

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