El Correo

«Les importa más la salud de un árbol que la de mi hija»

Oier Durán, ante el árbol que alcanza hasta el tejado.
Oier Durán, ante el árbol que alcanza hasta el tejado. / Blanca Castillo
  • Vecinos de un bloque de Zaramaga denuncian los severos daños que les genera en sus viviendas un chopo que tapa con sus hojas las bajantes

Oier Durán lleva cinco años viviendo con miedo a que los días de fuerte lluvia el techo de su casa se convierta en una cascada de agua. El recuerdo de la primera vez que lo vivió sigue muy presente en la mente de este vecino de un bloque de la calle Cuadrilla de Laguardia, en Zaramaga. «Aquello era como la catarata de Iguazú, caía en mi habitación, en el pasillo… Estábamos quitando los cubos cada tres minutos», evoca. El suceso le dejó el parquet destrozado y una sorpresa mayúscula que un lustro después se ha convertido en rabia. Porque ya ha descubierto que lo que causa esas humedades y filtraciones es el enorme árbol que tienen frente a la trasera de su bloque, un chopo que rebasa el tejado y cuyas hojas y ramas atascan el canalón. Sobre todo cuando se junta granizo y viento fuerte.

Las filtraciones de agua ya han pasado factura a él y a otro vecino del portal de al lado, que viven en el último piso del edificio y tienen encima las bajantes del tejado donde se acumulan las balsas de agua. Nada más retirar uno de los muebles de la habitación de su hija Janire, de apenas año y medio de edad, él descubre unas manchas de humedad sobre el papel de pared. Aunque en su habitación esa huella negruzca es mucho más grande, su miedo es cómo puede afectar a la pequeña. «A la que quiero proteger es a Janire. No es un ambiente sano».

Ante esta situación, Durán se puso en contacto con el Ayuntamiento a través de cinco instancias en las que pedía la poda del árbol. Sin respuesta. Desesperado, pidió ayuda a la concejala del PP Leticia Comerón, que se preocupó por el caso y dio traslado a los técnicos municipales. Pero la respuesta que recibió indigna a este afectado, ya que en el departamento aseguran conocer el problema pero descartan actuar con una poda amplia por el daño que pueda suponer al chopo. Y esa valoración le indigna. «Les importa más la salud de un árbol que la de mi hija. Yo no puedo soportar que un técnico me diga eso», cuestiona.

Coste de las reformas

Lo peor es que las filtraciones se han asentado ya en el tejado y el líquido se cuela por estos caminos ya abiertos. En la zona de camarotes también se han registrado graves daños y en otro de los pisos el techo de la cocina y de otra de las habitaciones está completamente destrozado. Luego está el daño económico. «Tenemos que desatascar el canalón tres veces al año, que supone 900 euros para la comunidad. Más las obras en el tejado, de mil euros mínimo. Ahora mismo los vecinos no tenemos dinero para hacer frente a más arreglos», señala Durán.

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