El Correo

El ‘ladrón fontanero’ niega los robos que se le atribuyen en Vitoria

  • Reclaman dos años de cárcel para un rumano acusado de desvalijar a un matrimonio mayor, pero alega que ese día llevó a su hijo al colegio

Permaneció impasible ante las acusaciones lanzadas en la sala. Durante su turno de palabra lo negó todo. Por activa y por pasiva. Se permitió emular a un abogado en su turno final de palabra y hasta le pidió a su letrada que preguntara a una testigo –una ertzaina que participó en su arresto– «¿por qué me sacó fotos con su móvil en comisaría». Este hombre, un ciudadano rumano domiciliado en Bizkaia, es el principal sospechoso de ser el ladrón que se hacía pasar por fontanero para desvalijar a víctimas de avanzada edad.

En Vitoria hubo tres robos con esta factura a lo largo de junio del año pasado. En la mañana de ayer, este sujeto compareció ante el Juzgado de lo Penal número 1. Le acusaban de arrebatar 5.220 euros en joyas a un matrimonio.

Según la Fiscalía, subió en el ascensor con la mujer, de 84 años en el momento de los hechos. Cuando ella pulsó el botón del cuarto, él le comentó que iba a ese piso «a arreglar una gotera». Ella se asustó, por lo que le abrió la puerta de su casa. Este hombre se le adelantó y accedió el primero al cuarto del baño. Supuestamente aprovechó para simular, gracias a una jeringuilla o quizá una pera de agua, que había humedades en el techo del baño.

Puso a la esposa junto a la ducha, abrió el grifo y le pidió que vigilara. Con el marido, de 86 años y que también se encontraba en la vivienda, hizo lo mismo. En su caso, le colocó frente al fregadero de la cocina.

Cuando ambos se dieron cuenta del engaño, el falso fontanero había desaparecido. Y con él, un anillo, una pulsera, un reloj –todos de oro– y un billete de diez euros. «No tenía más dinero en efectivo», explicó ayer la mujer asaltada. Tanto ella como su marido le identificaron –por separado– en una rueda de reconocimiento y ayer durante la vista oral.

«Ese ‘trabajo’»

Ertzainas que llevaron la investigación le relacionaron con otros seis robos similares cometidos por todo el País Vasco. «En uno de ellos, el ladrón entregó una tarjeta de visita a su víctima. Hallamos las huellas del acusado en ella».

La Fiscalía pidió para este individuo dos años de cárcel y 5.220 euros. La defensa alegó que «el que cometió ese robo, también hizo los otros dos» de junio. Y como otra víctima habló entonces de «un mulato», concluyó que su patrocinado –blanco y regordete– no fue el autor. Así que pidió la absolución.

El rumano recalcó que llevó a su hijo «al colegio» cuando ocurrió el robo, a las 11.00 horas. Luego matizó que se dio un «paseo» para acabar diciendo que «hemos oído muchas contradicciones, no tengo nada que ver con ese ‘trabajo’».

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