El Correo

Seis de cada 10 familias retiran las cenizas de los crematorios sin precisar su destino

Algunas de las vasijas utilizadas para las cenizas.
Algunas de las vasijas utilizadas para las cenizas. / Igor Aizpuru
  • Frente al veto del Vaticano, el cementerio de El Salvador dispone de una zona con 256 columbarios que hoy tiene un índice de ocupación escaso

Un rincón especial de casa, el pueblo, espacios naturales como la montaña o la costa, nichos y panteones familiares, columbarios y jardines de cenizas. Ese es el destino que los vitorianos dan –prácticamente en ese orden preferencial– a los restos incinerados de los seres queridos que acaban de perder. Al menos 6 de cada 10 familias se llevan directamente las urnas del tanatorio con el consiguiente ‘certificado de cremación’ sin concretar la ubicación final. Ni dan ni se les exigen explicaciones más allá de cumplimentar una serie de documentos administrativos. «A partir de ahí, ellos deciden, es su derecho; nosotros no entramos», subrayan los responsables de los tanatorios.

Ese es el contexto al que se enfrenta en Álava la instrucción que el Vaticano anunció el pasado lunes y que ha sembrado controversia: prohíbe de forma expresa esparcir las cenizas, llevarlas a casa o dividirlas; exige que se queden en lugares sagrados. Los tanatorios de la ciudad ofrecen, en primera instancia, columbarios –zócalos en los que depositar la urna– y ‘jardines de reposo’. Dentro de sus instalaciones o junto a ellas. Son espacios de «referencia» inmediatos. Pero no «son las opciones más utilizadas», precisan desde tanto desde Vitoria-Gasteiz como desde Virgen Blanca.

Las funerarias, que subrayan el creciente peso que tiene la cremación en la ciudad –por encima del 60%–, dan también la opción de derivar esas cenizas directamente a El Salvador. Evitan un trámite en el intenso proceso de dolor por la pérdida, aunque también se puede realizar «a título particular», aclaran desde Lauzurica.

El gran camposanto de Vitoria cuenta con 256 columbarios –miden 40x40x40 centímetros y cada uno de ellos tiene capacidad para albergar hasta cuatro urnas– repartidos en pequeñas torres. A estos espacios se accede por periodos de concesión administrativa de 25 años (440 euros) o medio siglo (880). Pagos iniciales a los que se añaden otros 4 euros más de mantenimiento anual.

Placa 'in memoriam'

En 2014, la ciudad fue pionera en Euskadi al abrir en su cementerio un Jardín de Cenizas. En este espacio delimitado de El Salvador los familiares pueden verter los restos con un único pago de 69,11 euros que incluye la instalación de una pequeña placa ‘in memoriam’.

Es la opción más barata cuando se trata de las inhumación de cenizas. La más cara, 153,57 euros, se fija para el depósito de la urna en panteones, sepulturas nichos u otros monumentos funerarios. Una fórmula que empresas del sector destacan como tendencia. Al final se trata de recintos con capacidad «para cuatro o cinco urnas» que posibilita el reagrupamiento familiar.

Entre octubre de 2015 y ayer mismo se tramitaron en el cementerio de El Salvador un total de 656 inhumaciones de cadáveres y 394 de cenizas. En el mismo periodo de 2011 a 2012, cinco años atrás, la disparidad entre ambas fórmulas era mucho mayor: 837 frente a 260.

de las inhumaciones que se realizan en el cementerio de El Salvador es de cenizas.

euros se paga por 25 años de concesión de un columbario en El Salvador. Caben cuatro urnas.

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