El Correo

Seis restaurantes alaveses contra el hambre

Acción contra el Hambre identifica a los locales que colaboran en la campaña con diverso material promocional.
Acción contra el Hambre identifica a los locales que colaboran en la campaña con diverso material promocional. / Bea Terreros
  • Media docena de establecimientos hosteleros de Vitoria colaboran en la séptima edición de la campaña impulsada por la ONG Acción contra el Hambre para luchar contra la desnutrición infantil

«Una de cada nueve personas en el mundo no tiene acceso a una alimentación adecuada. La pobreza extrema, los conflictos armados, la inestabilidad política, los desastres naturales... suponen una amenaza para la seguridad alimentaria de la población. Mientras que las crisis humanitarias aumentan, los fondos públicos destinados a ayuda internacional se reducen. En ese contexto, el apoyo del sector privado y de los particulares es clave. La hostelería y la restauración son conscientes de la situación y nos demuestran, año tras año, que son solidarios».

Son palabras de Iñaki San Miguel, delegado en Euskadi y Navarra de Acción contra el Hambre, cuando este verano se dio a conocer una nueva edición -la séptima ya- de la campaña 'Restaurantes contra el hambre', una iniciativa impulsada por esta organización no gubernamental y auspiciada por el chef Joan Roca, que ejerce como padrino nacional. No es el único. Esta propuesta cuenta con el apoyo de profesionales de reconocido prestigio. Es el caso, por ejemplo, de Quique Dacosta, Paco Morales y Koldo Rodero, que este año apadrina la campaña en tierras vascas y navarras. Todos ellos contribuyen al objetivo de recaudar fondos que permitan luchar contra la desnutrición infantil.

Para alcanzar ese encomiable propósito, Acción contra el Hambre, que tiene una delegación en Vitoria, ha buscado la complicidad del sector en Álava y en el resto del país con la intención de que el mayor número de locales hosteleros (bares, cafeterías y restaurantes) se sumara a esta gran iniciativa, que desde el año 2010 ha recaudado nada menos que 662.000 euros.

Han sido, finalmente, seis los establecimientos vitorianos que en este 2016 se han animado a arrimar el hombro en este proyecto solidario: la cadena alavesa de restaurantes Donga Casual Food (con dos locales), El Toloño, El Chispial, Puerta Grande y el Restaurante Vitoria, ubicado en el Hotel Silken Ciudad de Vitoria. Todos ellos forman parte de una gran 'familia' integrada por un total de 25 locales en el País Vasco. Éstos, a su vez, se suman a los más de 1.250 negocios que se han adherido al proyecto en toda España.

La campaña arrancó el pasado 15 de septiembre y se prolongará hasta el día 15 de noviembre. Durante ese periodo, los hosteleros se comprometen a destinar a la ONG una pequeña parte del precio de determinadas comidas. Para ello, previamente han tenido que indicar en su carta o menú cuáles son los «platos que más alimentan». En otras palabras, aquellos por los que destinarán entre 0,50 y 2 euros a «la prevención, diagnóstico y tratamiento de la desnutrición infantil, que es toda una tragedia». Un dato sencillamente abrumador: cada día mueren cerca de 8.500 niños por causas vinculadas a una mala alimentación.

40 euros por tratamiento

En estas semanas que todavía restan hasta el término de la campaña, la pelota permanece sobre el tejado de los comensales. ¿La razón? Las personas que acudan a comer a los locales pueden contribuir a la causa pidiendo esos platos o menús solidarios. No es la única forma en que es posible colaborar. También pueden aportar su granito de arena a través de otras dos vías: realizando un donativo en las huchas instaladas en los establecimientos colaboradores o enviando un SMS con la palabra clave HAMBRE al 28010.

El dinero obtenido con los platos, menús y donativos se ingresará en la cuenta de Acción contra el Hambre. El importe de la donación de cada local debe ser superior a 50 euros para cubrir los gastos de la campaña.

Según explica la ONG, la suma recaudada permitirá sufragar tratamientos nutricionales para salvar la vida de los pequeños que sufran desnutrición aguda severa. Cada 'kit' –cuyo precio ronda los 40 euros– les da una segunda oportunidad. «Son alimentos terapéuticos listos para ser consumidos en el seno de su comunidad, sin necesidad de que los niños tengan que desplazarse a otro lugar y ser hospitalizados», detalla.

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