El Correo

Las denuncias por impago de carburante en Vitoria vuelven a niveles anteriores a la crisis

En 2015, se escaparon sin pagar 115.000 conductores en España
En 2015, se escaparon sin pagar 115.000 conductores en España / EFE
  • Hasta 18 conductores se han dado a la fuga después de repostar, la mitad que el año pasado

Es tan absurdamente simple que el timo asusta. Quizá por ello no acaba de poderse controlar. Repostar, una sonrisa, arrancar y gas. El 'sin pa' de toda la vida. Por descuido o sin queriendo, depende de los casos. Lo cierto es que el gasolinero se queda compuesto y sin cobrar. Al menos 18 conductores se han dado en la fuga en Vitoria, en los nueve primeros meses de 2016, después de llenar el depósito. Ese es el número de denuncias que ha registrado la Policía Local hasta la fecha. Dos al mes de media. En la línea con lo 'normal' en 2007, antes de que llegara la crisis que arrastramos desde que se pinchó la burbuja inmobiliaria.

De hecho, son casi un tercio de las registradas en 2015 -se contabilizaron 55 de enero a octubre-, lo que demuestra que la Economía empieza a carburar, pero sobre todo que las medidas de seguridad suplementarias que se han instalado en las áreas de servicio funcionan. En todas España, el año pasado fueron 115.000 las denuncias por estafa en gasolinera, según los datos de la patronal del sector.

La estadística demuestra que el número de estafadores motorizados está muy relacionado con la situación económica general. Hay un fijo de defraudadores 'profesionales', los que roban por vocación y una falsa sensación de impunidad, y luego los 'ocasionales' que se marchan obligados por la falta de posibles y que, en ocasiones, se arrepienten y regresan el día siguiente con los 30 -a veces, 10- euros que habían repostado. Estos, los que dependen del ciclo económicos son los que hacen que suba o baje el total de hurtos.

Así lo aseguran los que trabajan en las estaciones de servicio. Ellos prefieren no dar su nombre, ni salir en este tipo de artículos -«para no dar pistas de dónde se roba gasolina», pero charlando con el responsable de cualquier gasolinera, en cualquier pueblo, todos cuentan básicamente lo mismo. «La mayoría de las veces es un joven de apariencia normal, que se surte él mismo, del que nada sospechas y que al darte la vuelta pone pies en Polvorosa», comentan. «Otras veces te cuentan la milonga de que se han dejado la cartera en casa. Te dan su nombre -falso- y hasta un DNI -inventado, claro- con la promesa de que vienen en media hora. Espera sentado».

Entre los 'profesionales', la picarezca no tiene límites. Solo hay que repasar los atestados de la Guardia Urbana de Vitoria en las detenciones realizadas los últimos años. No son muchas, pero sí sonadas. Se trata de pequeños delincuentes que llegan a usar matrículas falsas -sustraídas de otros vehículos- e incluso han llegado a ir con pasamontañas a las gasolineras de autoservicio. Les da igual que les graben. Repiten el timo tres o cuatro veces, hasta que les pillan y entonces, como sucedió en un caso de 2012, no tienen carné -ni de identidad, ni de conducir- y tienen el rostro de dar un nombre falso a los agentes que les dan el alto.

Se disparó en 2008

En Vitoria, la cosa comenzó a ponerse seria en 2008. Entonces, los gasolineros dieron la voz de alarma tras presentar 21 denuncias en solo cinco meses. Eran el doble que en el mismo periodo del curso anterior y amenazaba con seguir subiendo, ya que no tenían demasiadas armas con las que combatirlo.

La medida inmediata más útil es exigir el prepago del carburante. Sin embargo, esto que es muy normal en el Sur de España, no acaba de gustar a los conductores vascos. En las gasolineras prefieren no aplicarlo. «El cliente siente que le acusas de algo», comentan. Lo próximo es colocar cámaras, lo que es más costoso, lento y exige una serie de trámites administrativos. «Lo peor es que al final, identificados y si les atrapan, como mucho recuperas los 30,40 o 60 euros que costaba la gasolina robada. No es que compense con todo el esfuerzo realizado».

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