El Correo

SOS Racismo sale en defensa de los 'pichis' y exige «desactivar» las acciones que se realizan contra ellos

Vecinos frente a la casa ocupada en Abetxuko.
Vecinos frente a la casa ocupada en Abetxuko. / Igor Aizpuru
  • El colectivo de Fede García tacha la respuesta vecinal en Abetxuko de «prepotencia absurda» y reclama a los políticos que se pongan «al lado» de los okupas

El único que faltaba en la polémica de los okupas de Abetxuko ha asomado este viernes. Mediante un e-mail remitido a este periódico a última hora de la tarde, SOS Racismo Araba carga contra las instituciones locales, medios de comunicación, otras plataformas sociales y -con especial virulencia- los vecinos de este barrio por sus movilizaciones diarias contra la quincena de supuestos ‘pichis’ y ‘bartolos’, atrincherados en una casa de la calle El Cristo desde agosto.

Fiel a su peculiar estilo, esta organización capitaneada por Fede García vuelve a remar contracorriente. Reclama a las administraciones que se personen en esta vivienda lo más pronto posible. «Está ocupada por necesidad, no por deporte. Traten a estos vecinos como lo que son, personas. Aborden en frío las situaciones de exclusión social, sin mando a distancia», ataja el manifiesto.

Entre sus directrices, SOS Racismo Araba reclama a los políticos locales que se pongan «al lado de la familia al margen de su condición (en referencia a su origen gitano) y llamen a terminar de modo inmediato con el efecto de la redundancia movilizadora ‘anti-pichis’». La razón de esta reinvidicación obedece a que, desde su punto de vista, «los peligros son evidentes y están a la vista. No es la primera, ni será la última ocasión que este tipo de situaciones acabe en puro vandalismo grupal, con efectos de muy difícil reparación». Es decir, que temen que el vecindario asalte más pronto que tarde la vivienda ocupada.

Según avanzan en sus postulados, los de Fede García indican que «la pragmática ‘Abetxuko-antipichis’ es un alarde de prepotencia vecinal absurda, negativa e instrumental, que ha de ser desactivada de forma inmediata y efectiva».

Asimismo, advierten de que las movilizaciones ciudadanas -antes paseos silenciosos y ahora caceroladas- «rozan los límites de la violencia social». Incluso aseguran que «se reconvierten en instrumentos coercitivos frente a los más débiles, sean okupas de hecho o no lo sean».

A su juicio, «Ayuntamiento, plataformas ‘ad hoc’ sobre convivencia, diversidad y ciudad abierta (quizá en referencia a Gora Gasteiz), incluso aquellas que desde el privilegiado observatorio de las autoridades judiciales, ponen su granito de arena ¿involuntario? en el rápido funcionamiento de un lanzamiento judicial». Hace una semana, el fiscal jefe de Álava, Josu Izaguirre, avanzó en una entrevista en exclusiva a EL CORREO que el desahucio «será cuestión de días» al solicitar los dueños del inmueble medidas legítimas.

«Riesgo de que se gangrene»

«Hemos de considerar que todo desahucio es un crimen social, se produzca o no con la ley en la mano. No hay desahucios que se justifiquen en la inviabilidad convivencial-vecinal de una familia, con pedigrí o sin él», proclama el comunicado remitido por SOS Racismo Araba.

«Un día más, en el calendario de la exclusión, sin abordar y resolver este tema por quien tiene competencias para ello, corre el riesgo de que se gangrene, con efectos previsibles de difícil solución», concluye este colectivo.

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