El Correo

Una crónica mundial en imágenes

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Un hombre entrega un bebé a otro refugiado a través de una alambrada entre Serbia y Hungría. / Warren Richardson

  • El ciclo World Press Photo despliega en Montehermoso los 155 mejores ejemplos de fotoperiodismo del año

Tiene sedes en 100 ciudades de 45 países, con un público global de 4 milones de espectadores. Esta exposición, World Press Photo, reúne «testimonios magníficamente plasmados» por «profesionales cada vez peor pagados», contrastó la concejala Estíbaliz Canto al presentar ayer la colección en el Antiguo Depósito de Aguas. El sótano del centro cultural Montehermoso acoge hasta el 15 de noviembre 155 fotografías seleccionadas entre 83.000 imágenes realizadas por 5.700 fotógrafos de 128 países, según recordó la responsable municipal de Cultura.

La delegada internacional del certamen Babette Warendorf recordó que el concurso trata de contar con «un jurado lo más diverso e internacional posible», a la vez que subrayó el carácter independiente y profesional de sus integrantes.

Los participantes suscriben desde este año un código ético y se comprometen a no cambiar la escena de la fotografía ni realizar manipulaciones a posteriori, al margen de la edición de la imagen. «Queremos fotógrafos responsables, libres e independientes», señaló Warendorf. Pero, además, el exigente jurado revisa los originales que hayan llegado a la penúltima ronda.

La actualidad manda en buena parte de la temática, donde destacan numerosos trabajos en torno al drama de los refugiados. A este apartado pertenece la imagen ganadora, del australiano Warren Richardson, en la que un hombre pasa a un bebé a través de unas alambradas.

El impulsor de la muestra en Vitoria, Paco Valderrama, subraya el paralelismo entre esta imagen en blanco y negro –una elección estética que Warendorf calcula en un tercio del total de la colección– y las clásicas imágenes de Robert Capa en Normandía. «Fue a recoger el premio andando, desde Budapest a Amsterdam, en señal de protesta y de compromiso con los refugiados», recordaba el periodista alavés.

Pero también hay trabajos que, además de impactar con su estética, descubren realidades tan diversas como la fiebre de la lucha deportiva en Senegal –un colorista reportaje del suizo Christian Bobst–, o las conscuencias de las agresiones sexuales a mujeres en el seno del ejército estadounidense, captadas con intensidad por Mary F. Calvert.

Otras piezas destacadas pueden ser, según los especialistas, la serie del español Daniel Ochoa de Olza en torno a la curiosas fiesta de La Maya en Colmenar Viejo. Se trata de fotos donde unas niñas posan en un entorno cuya particular estética puede remitir al espectador alguna república de la antigua URSS. El fotógrafo español Sebastián Liste es otro de los autores galardonados –segundo premio en ‘Vida cotidiana’– por su labor en el entorno de las favelas de Río de Janeiro, donde recoge en blanco y negro cómo un colectivo de activistas recoge y difunde casos de tiroteos policiales.

En la exposición de este año hay un 17% de imágenes tomadas por mujeres, en el que Valderrama aprecia «más sensibilidad y originalidad». Entre ellas puede destacarse la serie de Nancy Brorowick sobre el último año juntos de sus padres Laurel y Howie, ambos con cáncer terminal. O la maternidad simultánea de un matrimonio formado por dos mujeres en New Jersey, retratado por Sara Naomi Lewkowicz.

La naturaleza, con bellas imágenes de una tormenta o de ballenas, así como reportajes sobre orangutrane o camaleones, ofrece una mirada más amable, que ayuda a ver una muestar donde la dureza se recoge, por ejemplo, en los niños refugiados, cuyo sueño fotografía con cierta poesía el sueco Magnus Wennman.

10.000 visitantes

En lo que respecta a la exposición en la capital alavesa, el conjunto podrá verse entre las 11.00 y las 14.00 horas y entre las 18.00 y las 21.00, de martes a domingo. En esta ocasión, se ofrecerán por primera vez visitas guiadas en euskera y en castellano. Asimismo, los centros educativos contarán con diversos materiales para actividades relacionadas con la muestra World Press Photo 16.

En Vitoria, donde la muestra sumó 10.000 visitantes en 2015, es ya una tradición de 14 años. Paco Valderrama recuerda que es una exposición para ver con tiempo, un factor cuyo transcurso podría llevar a recuperar al menos una parte del ciclo Periscopio «que nos hizo ser capital del fotoperiodismo» y que la crisis se llevó por delante tras seis años. «Se necesitaría continuidad, garantizarlo por un mínimo de diez o doce años», valora.

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