El Correo

La obra del ‘bus exprés’ costará 41,6 millones y los once vehículos, otros 8,6

Imagen virtual de un BRT o ‘bus exprés’, que en Vitoria pasará por la actual línea Periférica de Tuvisa.
Imagen virtual de un BRT o ‘bus exprés’, que en Vitoria pasará por la actual línea Periférica de Tuvisa.
  • El Gobierno vasco plantea que una empresa asuma el coste, al igual que los 630.000 euros de mantenimiento anual, a cambio de un canon

La ambiciosa propuesta del Gobierno vasco para conseguir que un ‘bus exprés’ de alta capacidad enlace catorce barrios de Vitoria en un recorrido circular que sustituirá al de la actual línea Periférica de Tuvisa –la número 2– ya tiene una estimación de costes. Según ha podido saber EL CORREO, el informe técnico que el Gabinete Urkullu ha encargado para abordar la financiación del plan, y que ya está en manos del Ayuntamiento, establece que la obra civil necesaria para implantar el sistema implicará un gasto de 41,6 millones de euros, mientras que la compra de los vehículos –los expertos calculan que harán falta once unidades– supondrá una inversión de otros 8,6 millones. Si se suman ambos conceptos saldrían 50,2 millones, pero hay otro concepto clave al analizar una infraestructura basada en tecnología de última generación: el mantenimiento. En este caso, los expertos calculan que la factura rondará los 630.000 euros anuales.

Como se recordará, el ‘bus exprés’ –también conocido como BRT por las siglas de su denominación en inglés, Bus Rapid Transit– es un urbano de gran capacidad que transita por carriles exclusivos segregados. Tiene preferencia semafórica, frena en estaciones con plataforma y sus usuarios pueden entrar y salir con rapidez por la puerta que quieran, ya que validan su billete antes de subir. Su gran ventaja respecto a los tranvías es que no necesita catenaria ni raíles, lo que simplifica su implantación y su coste final. No obstante, el precio del proyecto planteado en Vitoria había generado ciertas dudas porque, a diferencia de otras ciudades del mundo, el plan defendido por la consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno vasco, Ana Oregi, apostaba por una electrificación completa del servicio, y su complementación con el resto de sistemas de transporte, como el urbano tradicional, el tranvía y una futura bici eléctrica de alquiler. Este modelo sería «replicable» en otras capitales, lo que convertiría a Vitoria en «un referente» a nivel mundial.

Gestión pública

Una vez que el coste estimado está sobre la mesa, ha llegado el momento de abordar el sistema de financiación. Como avanzó ayer en exclusiva este periódico, el Gobierno vasco propondrá recurrir a un sistema público-privado que permitirá externalizar el riesgo de implantación de la infraestructura, que a pesar de ello será gestionada por el Ayuntamiento a través de Tuvisa.

En concreto, lo que el Gabinete Urkullu propone es que una adjudicataria –compuesta por una o varias empresas– costee las obras de la plataforma, compre los vehículos y se encargue de su mantenimiento a cambio de un canon anual de unos 7 millones de euros que sufragarían las tres instituciones implicadas en el proyecto: el Gobierno vasco –que asumiría el 65% de la factura–, la Diputación –el 17,5%– y el Ayuntamiento –el 17,5% restante–. El contrato se firmaría por 15 años y, una vez acabado ese plazo, el Consistorio pasaría a ser el propietario de todo lo suministrado, es decir, de la plataforma y de los urbanos.

Los dos factores sobre los que pivota el ‘sudoku’ financiero del BRT son, por un lado, las dificultades económicas por las que pasan las instituciones y, por otro, el denominado ‘riesgo tecnológico’ del sistema. En este sentido, los expertos apuntan que no existen soluciones comerciales contrastadas que permitan el uso de autobuses totalmente eléctricos para una línea de la longitud –20 kilómetros, diez en cada sentido– y la frecuencia –10 minutos– de la Periférica, la más utilizada de Tuvisa.

Por eso se plantea que las instituciones paguen un canon. En el caso del Ayuntamiento, esta fórmula supondría abonar alrededor de 1,2 millones al año, aunque cobraría los billetes del BRT a través de Tuvisa y se olvidaría del mantenimiento. El Gobierno vasco y la Diputación, en cambio, pondrían su parte anual a fondo perdido.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate