El Correo

2.100 kilómetros a lomos de un ‘cuatro latas’

Patxi Godoy y Eneko Portillo posan con su Renault 4 antes de partir hacia Barcelona.
Patxi Godoy y Eneko Portillo posan con su Renault 4 antes de partir hacia Barcelona. / Jesús Andrade
  • Eneko Portillo y Patxi Godoy ya recorrieron más 17.000 kilómetros hace cinco años en el Mongol Rally, entre Barcelona y Mongolia

  • Dos vitorianos se suman a la segunda edición de la Spain Classic Raid con un veterano Renault 4

La pasión de Eneko Portillo y Patxi Godoy por los retos automovilísticos no conoce límites. Tras participar hace cinco años en el Mongol Rally 2011 y sumar más de 17.000 kilómetros a su particular cuentakilómetros con una ruta desde Barcelona hasta Mongolia, ahora estos aventureros vitorianos se atreven con un nuevo desafío. Se trata de la segunda edición de la Spain Classic Raid, en la que se estrenarán este sábado saliendo desde la capital catalana con un nuevo compañero: un veterano Renault 4, conocido popularmente como ‘cuatro latas’ pero dispuesto a presentar batalla. Aunque el coche no lo va a tener fácil. «No vamos a ir por carretera, sino por pistas llenas de tierra y piedras, por caminos de cabras», explica Portillo.

Y es que los siete días que durará la prueba hasta llegar a Sevilla circularán entre 200 y 300 kilómetros por estos caminos, atravesando enclaves como las Bárdenas, el desierto de Almería o Los Monegros. «Vamos a entrar por zonas que habitualmente no son transitadas, y que seguramente no veas nunca si no te embarcas en este tipo de aventuras», describe Godoy. Todo ello hasta sumar aproximadamente 2.100 kilómetros. Porque cada ruta es un misterio. «Sabemos de dónde salimos y dónde acaba la prueba, pero el recorrido es desconocido. Nos van a tener conduciendo mañana y tarde, pero la hoja de ruta nos la dan justo antes de la salida de cada etapa», avisa su compañero.

Si a la primera edición apenas se apuntaron unos treinta equipos, ahora la Spain Classic Raid repite a lo grande. «Se han apuntado 120, ha crecido mucho», añade él. En cada etapa, los equipos saldrán con un minuto de diferencia, y con unas condiciones marcadas de antemano. «Lo que puntúa es la regularidad, ellos te dan unas medias de velocidad y tienes que intentar clavarlas. Tienes que intentar ser constante, y para ello tienes unos aparatos que son muy precisos», relata. El control se hace por satélite, a través de unas balizas en el coche. «Con esto, hay que intentar hacer el mejor tiempo, y no perderse», agrega.

El resurgir de Estepakide

Fue Portillo quien, tras una larga búsqueda de nuevos retos, dio con esta carrera que se estrenó en España el año pasado y en la que sólo participan coches con más de 25 años. Sus ganas de aventura y su admiración por los clásicos terminó de convencerles de volver a unirse, un lustro después, y resucitar su equipo Estepakide y el blog estepakide.blogspot.com, en el que intentarán subir crónicas de cada etapa. Y es que el Mongol Rally les abrió el apetito automovilístico, hasta el punto de hacer diferentes competiciones –como la Panda Raid– por separado. «Al conocer la prueba le comenté a Patxi a ver si se animaba, y como se apunta a un bombardeo...», bromea Portillo.

Su deseo era acudir con un potente Peugeot 505 GTI, que ya tenían localizado y cuya compra iba por buen camino. Pero el proceso se alargó, y al final no cerraron la operación. «Tuvimos que buscar corriendo otro, y prepararlo casi a la carrera». Y aunque lleve el sobrenombre de ‘cuatro latas’, ellos no tienen ninguna duda sobre la fiabilidad de este compañero. «Es un coche muy trotero, con una suspensión bastante elevada para su categoría, y a prueba de bombas. Va por todo tipo de caminos, su mecánica es sencilla...», elogia Godoy.

Ellos acuden a la cita «para disfrutar de la aventura, vivir la ruta... Porque ni siquiera sabes si vas a llegar a la meta o no. Lo que queremos es participar y pasarlo bien, no pasa nada por no ganar», avanza, porque de sus experiencias previas tienen claro que el mejor premio es «hacer buenos amigos, que luego seguro que te los encuentras en otra carrera». Y si algo les emociona es ver que en Vitoria hay más personas dispuestas a sumarse a este tipo de competiciones. «Tenemos bastantes amistades que hacen estas cosas, y otros conocidos que quieren hacerlas», valoran ambos. Ante eso, ven posible en un futuro que se junten varios equipos vitorianos «o incluso hacer algo nosotros».

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