El Correo

«No hubo robo, le preguntamos por un bar y nos pegó»

Lugar de los hechos.
Lugar de los hechos. / R. G.
  • Uno de los tres agredidos en Zabalgana por un ciudadano del Este alega que «mi hermano sólo le preguntó dónde tomar la última, éste le insulto» y comenzaron a pelear

Uno de los tres hombres agredidos este fin de semana en Zabalgana por un ciudadano de Europa del Este niega, como alegó el atacante a la Ertzaintza, que quisieran robarle. Es más, le acusa de iniciar las hostilidades y de golpearles con una estaca de «un metro de longitud». Al menos uno acabó en el hospital.

Según su testimonio, son tres hermanos que la noche del viernes al sábado disfrutaron de «una comida familiar» en un restaurante del barrio. Pasadas las doce, «las mujeres se fueron a casa porque tenemos hijos pequeños y nos quedamos en un bar a tomar una cerveza». En este establecimiento, ubicado en una calle principal del barrio, el pequeño de este grupo de origen magrebí le presentó a un conocido «con el que me puse a hablar porque tengo un negocio y podría contratarle».

En un momento dado, ambos salieron a la calle. Les acompañaron «dos amigas» del posible candidato. Comenzaron a caminar. Unos metros más atrás iban sus dos familiares, «de 25 y 42 años», con otro compañero. «De repente, ese amigo vino corriendo y me dijo ‘que tus hermanos están peleando ahí’». En la denuncia, presentada el lunes a las 14.15 horas ante la Ertzaintza, se dice que la gresca ocurrió «unos cincuenta metros más atrás». Más o menos a la altura de una entidad bancaria.

«Llegué y al ver la escena, no pude pararme. No me lo creía. quería llamar al 112, pero no tenía batería», proclama. Su hermano mayor se retorcía en el suelo, malherido en una pierna a causa de un estacazo. Él mismo esquivó «dos» mandobles, aunque recibió golpes «en la espalda» y «en la cara». No recuerda si con el garrote o si fueron puñetazos. El informe de Urgencias, a donde acudió el lunes a las 12.13 horas, habla de una «herida inciso-contusa a nivel maxilar» y de «dolor a la palpación en los últimos arcos costales».

¿Por qué se inició la pelea? El súbdito eslavo aseguró a la Policía autonómica la misma madrugada del sábado que se defendió de un intento de robo cuando sacaba dinero del cajero. Se escabulló y alcanzó su coche, aparcado al lado. Sacó el garrote y les preguntó si aún querían su dinero antes de atizarles.

Este agredido rechaza de pleno ese relato. «Lo que me comenta mi hermano pequeño es que preguntó a ese chico si había algún bar abierto. Y éste, parece ser que le insultó, que le mandó a tomar por culo», manifiesta. «No sé qué pasó exactamente pero desde luego, de atracar, nada».

«Callé, estaba en shock»

«Quizá el chico se asustó al ver que aparte de mi hermano pequeño, también acudió el mayor. Corrió al coche, abrió el maletero y sacó el garrote. Madre mía», abunda. «Estaba muy agresivo. Si yo viera tres ladrones me iría corriendo. Él confiaba en su fuerza y decía ‘ven, ven’». Al poco aparecieron varias patrullas de la Ertzaintza. «Le dieron de ostias. Le redujeron», remarca. Medios policiales reconocen que el eslavo, garrote en mano, se resistió al principio, pero que pronto se calmó. A continuación contó ser víctima de un intento de atraco y también que se defendió.

En ese momento, al menos este agredido, nada comentó a los uniformados. «Ni siquiera hablé porque estaba en shock. Cinco minutos antes estaba de puta madre y luego mira». Y lanza una duda. «Si realmente era un intento de atraco, ¿por qué no nos llevaron al calabozo?». El protocolo marca que si ninguna de las partes presenta denuncia en ese instante –opción rechazada por el presunto agresor la madrugada del sábado– y todos los implicados están identificados, se les deja marchar hasta que alguien presente cargos. Ahora que este paso está dado, y debido a lo opuesto de las versiones, la grabación del banco se antoja determinante.

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