El Correo

«Los 'pichis' tienen que volver a Bilbao»

López de Munain conversa con María, matriarca de los 'bartolos', que estuvo en la reunión.
López de Munain conversa con María, matriarca de los 'bartolos', que estuvo en la reunión. / Rafa Gutiérrez
  • En el discreto encuentro de hora y media en Urgencias Sociales, la representación del clan reitera que no quieren «jaleo» con el barrio

Arribó primero el concejal de Políticas Sociales, Peio López de Munain, cigarro en mano y con paso firme. Diez minutos más tarde apareció la 'delegación' de los okupas de Abetxuko, con María, la matriarca de los conocidos 'bartolos' a la cabeza. Junto a ella, una pareja joven. El Ayuntamiento les citó ayer a un discreto encuentro en el local de Urgencias Sociales, del que ha tenido conocimiento EL CORREO. Sobre la mesa, un quimérico objetivo de aproximar posturas y de acelerar su salida de la casa que se apropiaron en la calle El Cristo hace casi dos meses.

Durante más de hora y media de reunión, los tres representantes de los 'pichis' y los 'bartolos' –aunque ellos niegan su parentesco con el polémico grupo vizcaíno–, departieron con el teniente de alcalde y con la directora de Políticas Sociales, Sara Buesa. Según ha sabido este periódico, López de Munain, quien conoce a la perfección a María tras muchos lustros de tiras y aflojas, se mostró inflexible. Les trasladó que «el camino elegido es equivocado».

Como es sabido, una decena de supuestos integrantes de los 'pichis' y los 'bartolos' apareció a mediados de agosto en Abetxuko. Entraron en una casa deshabitada propiedad de una vecina. Desde entonces se atrincheran en ella. Durante este tiempo se han sucedido pequeños altercados... Hasta un presunto incidente ocurrido el pasado fin de semana en una panadería y atribuido a tres mujeres okupas. Aquel episodio terminó de poner en pie de guerra a este barrio con vocación de pueblo.

«Se han equivocado de sitio. Aquí nos conocemos y vivimos en armonía todos», repiten los vecinos al mentarles el espinoso asunto. La Ertzaintza y la Policía Local se coordinan desde hace semanas para mantener presencia constante en previsión de alguna bronca.

Consciente de que esta presencia 'extraña' en Abetxuko es lo más parecido a una bomba de relojería, López de Munain les instó ayer a abandonar el inmueble sin esperar a la resolución judicial que, apostillan fuentes jurídicas, «llegaría para antes de fin de año». Sólo que nadie acierta a vaticinar si será la próxima semana, dentro de un mes o de dos.

Y mientras el Ensanche bullía de actividad, en Urgencias Sociales el edil socialista les recordó su error de cálculo «si pretenden aprovecharse de todo un barrio y de los recursos municipales».

El sostén económico de las ayudas sociales se presupone como otra de las claves de este culebrón de final abierto. Porque la mayoría de estos okupas procede de Bizkaia, donde tienen adquiridos todos sus derechos para cobrar cada mes prestaciones como la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). La normativa obliga al perceptor de estos salarios solidarios a residir en el lugar que marca su expediente. «Sí se admite cambiar de lugar siempre que sea en el País Vasco», matizan fuentes de Lanbide, gestor de estas ayudas.

El recorte llegaría por las prestaciones municipales o, incluso, por la tutela de los menores del grupo, matriculados en colegios de la provincia limítrofe. Otro tema es que vayan a clase. En todo caso, según ha sabido este periódico, el líder socialista municipal les garantizó que el Ayuntamiento no permitirá su empadronamiento en Vitoria. «Es un trámite administrativo con potestad absoluta por parte del Consistorio, por tanto puede hacerse», confirman funcionarios municipales. López de Munain, además, insistió en que siempre empezarían «de cero» a la hora de acceder a cualquier ayuda con membrete vitoriano.

Reunión con vecinos

Entre este muro administrativo, el avance de la vía judicial y la presión popular del barrio, que ayer denunció a la Ertzaintza el suceso en la panadería, el Gabinete Urtaran confía en acelerar la marcha de este singular grupo okupa.

Fuentes sabedoras del encuentro privado explican que María, que ejerció de portavoz del bando okupa, subrayó varias veces que no desean «ningún jaleo» con los vecinos de Abetxuko. De hecho, resulta complicado verles fuera de la casa de una altura. Quizá con la boca pequeña agregaron que intentarán «buscarse algún alquiler». Esta promesa se antoja improbable dada su trayectoria reciente.

También se desmarcaron del clan vizcaíno, muy conocido por sus continuos líos con la Justicia. ¿Y por qué eligieron Vitoria? Quizá porque una hija de María está casada con un 'pichi' y ambos se hallan en Abetxuko, apuntan algunas fuentes. Por último, solicitaron a López de Munain que les facilite una reunión con la asociación de vecinos Uribe Nogales.

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