El Correo

«Un niño de 9 años no necesita móvil, pero ya es un regalo de comunión»

Bermúdez, unos de los mayores expertos de Euskadi en delitos informáticos, en su despacho.
Bermúdez, unos de los mayores expertos de Euskadi en delitos informáticos, en su despacho. / M. Fraile
  • El experto en delitos por internet y redes sociales, Jorge Bermúdez, insta a los padres a formarse sobre cómo enseñar a sus hijos a huir de acosos o extorsiones

‘Ciberbullying’, ‘grooming’, ‘sexting’... Cada día surge un nuevo tipo de delito que puede tener como víctima a un menor. La asociación que agrupa a las familias numerosas, Hirukide, ha invitado a Jorge Bermúdez, fiscal de Criminalidad Informática de Gipuzkoa, a mostrar a padres y madres de Vitoria la manera de poder ayudar a sus hijos a protegerse contra estos abusos. El experto adelanta para EL CORREO parte de la charla que dará hoy a las siete en la Casa de Cultura (entrada libre, pero con aforo limitado).

–Cuando yo tenía 12 años a mi madre le quitaba el sueño que me cayera de la bici, pero los padres de ahora tenemos pesadillas con ciberacosadores. ¿Somos paranoicos?

–Seguro que su madre estaba a su lado cuando le enseñó a andar en bici. El problema es que damos a los niños dispositivos con internet y les dejamos que aprendan por su cuenta. No les acompañamos en el proceso. Creo que en este momento de desarrollo de las comunicaciones y en el que todos tenemos en el bolsillo un ‘smartphone’ tenemos que familiarizarnos con él lo indispensable como para que nuestros hijos no corran riesgos en su uso. Tenemos que ejercer de padres, no delegar en dispositivos electrónicos y convertirlos en la niñera digital.

–Los adolescentes nos llaman ‘ciberpaletos’.

–Yo también he oído la expresión nativo digital y hay quien la impugna con razón. Cuando nací existían los coches, pero no nací aprendiendo que con el semáforo en rojo no podía pasar, eso me lo enseñó un adulto. El hecho de que los niños hayan nacido en un época en la que la tecnología digital sea omnipresente no significa que hayan aprendido su uso correcto. No salen de 3 ó 4 aplicaciones. Utilizan cuatro redes sociales, algún juego online, alguna página de descarga de contenidos multimedia y poco más. No es que sepan más que nosotros, cometen los mismos errores pero tecleando más rápido.

–¿Como padres nos tenemos que poner las pilas?

–Por su puesto. Nietzsche dijo que ‘cuando miras al abismo el suficiente tiempo el abismo te devuelve la mirada’. Pues es aplicable a internet, que es una ventana al mundo transparente. Tú miras al mundo y el mundo te mira a tí, porque tienes una webcam en el ordenador y dos en tu móvil. Hay que ser conscientes de lo que se hace delante de estos dispositivos.

–¿Somos temerarios cuando les hacemos fotos de bebés en la bañera y las ‘whatsappeamos’?

–Pasa como con el alcohol, que les decimos ‘no bebas que es peligroso’ y luego ven que en una boda nos ponemos como Las Grecas. Si estamos documentando toda su vida entera publicando fotos en el whatsapp, en facebook... Pues dirán ‘coño, si esto lo hacen los aitas, no puede ser tan malo’. Cuando lo que hay que decirle es ‘mira yo no pongo ninguna foto tuya en donde se puede ver dónde estás, porque puede haber alguien que te pueda ir a buscar al colegio’.

Uso seguro de las redes

–Dígame ¿qué debe pactar un padre con sus hijos en esto del uso seguro de las redes sociales?

–Lo básico es que si vas a tener una tablet o móvil y no te lo has pagado tú, sino que lo he pagado yo, la tienda de aplicaciones va a tener la cuenta a mi nombre y yo decidiré qué se instala. No voy a espiar tus comunicaciones, no voy a tener tu contraseña de correo ni de red social, porque tienes derecho a tu intimidad.

–¿Ante qué debemos estar alerta?

–Con control todas las aplicaciones con micropago o con costes añadidos van a tener que pasar por mí. Pero es que también hay aplicaciones por ahí que les dan una falsa sensación de seguridad como snapchat, que permite enviar mensajes y contenido multimedia y que promete que eso se borra automáticamente y que avisa si alguien los copia o hace una captura de pantalla. Pero hay soluciones de baja tecnología que permiten eludir eso. Se está usando para el ‘sexting’, para el envío de imágenes de contenido sexual entre adolescentes. Lo típico de que ‘si tanto me quieres hazte una foto enseñándome algo’. Los adolescentes piensan que las relaciones son para siempre y cuando se rompen, llega la venganza pornográfica...

–Los fiscales vascos alertan del incremento de delitos contra menores a través de las redes. ¿Cuáles son los que más nos rodean?

–Los que cometen entre ellos: la revelación de imágenes íntimas y el acoso o ‘bullying’, que es uno de los que más nos preocupa por las consecuencias que puede tener para la víctima. Recuerde el caso de Jokin. La labor preventiva y de educación tiene muchísima importancia.

–¿Y si mi hijo es el acosador?

–Con prevención y educación se pretende romper ese muro de trivialización que tienen los dispositivos informáticos. Detrás de una pantalla tiendes a creerte impune y a ver a las víctimas de tus manipulaciones como personajes de un videojuego. Y hay que romper esa barrera y enseñarles que detrás hay personas reales que sufren y que pueden acabar muy mal. Yo suelo ponerles ejemplos de casos desgarradores.

–Usted habrá visto cosas terribles.

–Sí, muy duras, y las policías me han contado cosas escalofriantes. Por ejemplo, sobre el grado de control que se puede tener sobre una persona a la que se extorsiona y que cede. Pero hablamos ya de acoso de adultos hacia menores, el ‘grooming’. Se acercan disfrazándose de menores a redes sociales y entablan contacto. Tuvimos un caso en Orio...

–¿Hablando con ellos y poniéndoles en alerta se consiguen cosas?

–Sí. Tenemos un caso en el que un chico abordaba a chicas de un mismo colegio. Ahí la Ertzaintza había dado una charla y ninguna cedió.

–Tranquiliza saber que familia y escuela ayudan. ¿A qué edad cree que serían necesarias las primeras charlas sobre esto?

–Entre el paso de Primaria a Secundaria. Es cuando están en la pubertad, pierden parte de esa inocencia.

–Se adelanta la edad en la que los niños tienen su smartphone.

–Se hace ya como regalo de comunión. Un niño de 9 años no lo necesita, no peligra su vida social. Hay que plantar límite a esto, aunque el niño patalee.

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