El Correo

El escudo de las lagunas de Laguardia

Imagen de una de las lagunas de Laguardia.
Imagen de una de las lagunas de Laguardia. / Miguel Cavero-Carazo
  • Álava establece 83 medidas para proteger el biotopo que incluyen dos miradores

Las lagunas de Carralogroño, Carravalseca, Prao de la Paúl y Musco son los restos del más de centenar de láminas de agua que antaño convertían el paisaje que rodea Laguardia en una especie de queso gruyère. La actividad agrícola hizo que se desecaran casi todas, pero las cuatro que perviven están protegidas, fueron declaradas biotopo hace ya más de 20 años. Se convirtieron en las primeras en entrar en la red europea Ramsar y más recientemente el Gobierno vasco las ha blindado contra el deterioro al declarar sus 80 hectáreas como zonas especiales de conservación (ZEC) bajo el nombre de ‘Complejo lagunar de Laguardia’.

Los cuatro lagos, rodeados de viñedos y vigilados por ese imponente centinela que es la Sierra de Cantabria, son una caja de sorpresas. Allí nacen algas articuladas únicas en el mundo y, cuando en verano se evapora el agua, surge una hermosa capa blanca de sal. Allí anidan parejas de carricero común y tordal, de bigotudo, de zampullín chico y de somormujo lavanco. Se han visto nutrias en el Prao de la Paúl –señal inequívoca de agua limpia–, también se hace seguimiento del visón europeo, se dejan caer por la zona de vez en cuando aguiluchos laguneros y hay interesantes ejemplares de libélulas y otras especies de invertebrados. Se puede pasear por sus orillas y disfrutar de esta inmersión única en la naturaleza salvaje.

Menos fertilizantes

Pero para que este oasis lo puedan disfrutar las generaciones futuras es necesario adoptar una serie de medidas. El Departamento foral de Medio Ambiente acaba de hacer pública una batería de 83 actuaciones que considera imprescindibles para conservar las lagunas, mejorar su entorno y promocionarlas. Los técnicos calculan que el presupuesto total de las actuaciones rondará los 781.000 euros a pagar entre las diferentes administraciones, desde la foral hasta el Ayuntamiento, pasando por el Gobierno vasco, la Comisión Europea y entidades privadas. El plazo de ejecución será de unos seis años.

La batería de prioridades incluye, por ejemplo, la compra a los agricultores de terrenos colindantes para poder crear franjas de protección de las balsas más anchas que las actuales. Pero además, este entorno, dominado por el cultivo de la uva, tiene déficit de lastonares, herbazales y matorrales propias de las lagunas y hasta las cubetas de las aguas llegan aún sedimentos, fertilizantes y fitosanitarios. Es por eso que los técnicos proponen trabajar codo con codo con los agricultores para tratar de que se amplíen las parcelas de viñedos ecológicos o se empleen sistemas de emparrados que eviten colisiones fuertes de aves.

Este plan, que está en fase de exposición y que por tanto está sujeto a las alegaciones de los afectados, también habla de programas de educación ambiental, de lucha contra las especies invasoras como el cangrejo americano y los peces exóticos y de la necesidad de construir dos miradores nuevos, uno en la villa de Laguardia desde el que se vea todo el complejo lagunar y otro entre Musco y Carravalseca. Pero además contempla medidas como la de mejorar las señalizaciones, instalar aparcabicis, llevar a cabo nuevas campañas de plantaciones o estar en contacto con investigadores de zonas húmedas.

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