El Correo

Los barrios del Sur seguirán sin recogida neumática hasta que tengan 1.500 vecinos más

Planta de recogida neumática de Aretxabaleta, en desuso por falta de población
Planta de recogida neumática de Aretxabaleta, en desuso por falta de población / Jesús Andrade
  • Aretxabaleta-Gardelegi y Esmaltacionessuman ya 751 nuevos residentes pero son necesarios el triple para poder abrir los buzones y aspirar las basuras

Se cumplen ahora cuatro años desde que se entregaron las llaves de las primeras promociones del nuevo sector 19, la expansión de Vitoria que rodea los pueblos de Aretxabaleta y Gardelegi. Unos meses después llegaron también los primeros habitantes a Esmaltaciones, el otro polígono que junto al anterior cierra el crecimiento de la ciudad por el Sur. Cada bloque nuevo que se levanta incluye buzones para la recogida neumática de basuras que están sellados. También está cerrada a cal y canto la planta o central de recogida levantada junto al Carrefour y que en teoría está llamada a ser la séptima de su especie que aspira en Vitoria a distancia bolsas de restos domésticos. No se sabe cuándo podrá entrar en funcionamiento ya que aún no se han ido a vivir al barrio las suficientes familias para hacer sostenible el sistema.

Según explicaron portavoces del servicio de Gestión de Residuos, son necesarias, al menos, 1.500 familias asentadas en la zona y para eso queda aún un trecho. Los últimos datos facilitados por Ensanche 21 apuntan a que están ya empadronados un total de 751 vecinos. Si se toma como referencia que la media de ocupación de un hogar ahí es de 1,5 habitantes, sólo llegan a la tercera parte de lo requerido.

La esperanza está en esas promociones que están ahora en construcción tanto enfrente del Batán como en los solares cercanos al centro comercial. También en Esmaltaciones hay una nueva promoción en venta. Pero no serán suficientes y con la crisis, el ‘ladrillo’ sigue en la estacada. Y eso que los técnicos están dispuestos a valorar cuántos residuos genera el Carrefour y el Mercadona de Esmaltaciones para acelerar el proceso de apertura de esa central de recogida neumática. «Con la tecnología de la que disponemos se necesita el mismo gasto de energía para aspirar el residuo de un solo vecino que los de varios portales. Por eso el sistema no es sostenible si no hay más de 1.500 familias en su entorno», explica un especialista en la gestión de residuos.

La primera, en 2001

Los residentes, por tanto, deberán apañarse unos años más con los receptivos contenedores multicolor: marrón para la basura orgánica, verde para el vidrio, azul para papel y cartón y gris para todo lo demás. Tienen la discreta ventaja de que ahí caben bolsas de mayor tamaño que en los buzones, donde es necesario fragmentar la basura, tal y como se ha insistido recientemente en la nueva campaña de concienciación dirigida a los vecinos del Casco Viejo y del resto de barrios enganchados a la red de recogida neumática de basuras.

La primera planta de esta red, la de Coronación, entró en funcionamiento en 2001 para dar cobertura al barrio medieval. Trece años después están también en activo la de Ibaiondo, dos de Zabalgana y dos de Salburua. A ellas hay enganchados 50 kilómetros de tuberías que transportan bajo tierra los desechos de 30.000 hogares vitorianos.

Quince años después, el Ayuntamiento ha tenido que volver a recordar a los usuarios que actitudes tan incívicas como depositar las basuras a los pies de los buzones le supone cada año a las arcas municipales un gasto extra de cerca de un millón de euros. Bolsas más pequeñas y más viajes a los buzones son la clave para mantener una buena higiene colectiva.

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