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El catedrático Agustín Azkarate en una entrega de diplomas en la Catedral Santa María.
El catedrático Agustín Azkarate en una entrega de diplomas en la Catedral Santa María. / Rafa Gutiérrez
  • Agustín Azkarate es elegido ‘Alavés del mes’ de EL CORREO por su empeño en hacer útil y visible la ciencia y el conocimiento a la sociedad

«Llevo años empeñado en que se visualice todo el trabajo de la Universidad. Que la agenda de la investigación responda a las necesidades que tiene la sociedad». Son palabras del catedrático y arqueólogo Agustín Azkarate Garai-Olaun (Elorrio, 1953). No hay ningún científico que tenga más claro que el conocimiento se socializa, se comunica a la gente, se hace útil para mejorar la vida de las personas o deja de ser conocimiento. Existen numerosas razones para reconocer, homenajear y premiar la labor de investigación histórica realizada por este ilustre arqueólogo, maestro de arqueólogos y artífice de un impulso científico desconocido en el campus alavés de la UPV hasta el punto que a partir de sus hallazgos se ha vuelto a reescribir la historia de Vitoria, pero también la de Álava.

Su última contribución ha pasado más desapercibida porque no tiene que ver con Vitoria sino con Buenos Aires, el hallazgo de un poblado indígena en la capital argentina, un hito que servirá para reescribir, otra vez, la historia de esta megalópolis. Su capacidad para abrir campos de innovación es otra de las razones que le han llevado a dirigir los equipos de arqueólogos mejor preparados.

Por esos motivos y muchos más, EL CORREO quiere distinguir a Agustín Azkarate con el premio del ‘Alavés de septiembre’ coincidiendo con el comienzo de curso.

Seguramente pocos conocen que antes de dedicarse a la investigación, este catedrático de Arqueología en la Universidad del País Vasco estudió Historia en Zaragoza, decidió perfeccionar el euskera durante unos años y fue profesor de ikastolas y de la Universidad de Mondragón.

Pasado este período puso en pie el departamento de Arqueología de la UPV en el campus de Álava. Y llegó su primer gran hallazgo: Aldaieta, una necrópolis junto al embalse de Ullíbarri Gamboa con 130 enterramientos y ajuares extraordinarios. Azkarate abrió una ventana en el oscuro mundo de la Alta Edad Media. Pero fue la restauración de la Catedral de Santa María de Vitoria donde el arqueólogo encontró el camino y el método, la Arqueología de la Arquitectura, una disciplina nacida en Italia que ha tenido en Vitoria su éxito más completo gracias al mundialmente conocido ‘Abierto por obras’, ejemplo de cómo se revierte a la sociedad el conocimiento científico y de cómo un viejo edificio que amenazaba ruina puede convertirse en una joya admirada y en motor turístico de una ciudad.

La economía del Patrimonio

Su mano está presente en otros hitos de restauración como las Salinas de Añana, las murallas de Vitoria, Armentia. Su manera de ver el patrimonio es revolucionario. No es una carga ni un pozo sin fondo, sino un activo económico que puede convertirse en un proyecto social y compartido, en una empresa con potencial económico.

Es ingente la cantidad de libros, artículos, conferencias, premios y reconocimientos que ha cosechado en su carrera. Su último proyecto de éxito es la primera cátedra de la Unesco de Paisaje Culturales y Patrimonio que sintetiza los paisajes natural y cultural. Destaca su labor como divulgador científico por la pasión con la que expone sus teorías. Una carrera, en definitiva, envidiable.

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