El Correo

Ros Casares encabeza los deudores alaveses

Concentranción de empleados de Ros Casares en 2014
Concentranción de empleados de Ros Casares en 2014 / Igor Aizpuru
  • Constructoras y empresas con dificultades copan los nombres de los 26 morosos de más de 1 millón de euros a la Hacienda local

El listado de grandes morosos de la Hacienda alavesa es, como en el resto de territorios vascos, un ranking de empresas en quiebra, en liquidación o con enormes dificultades económicas. Los encabeza de forma individual la sociedad Goya 69, con sede en la calle Florida de Vitoria, una constructora vinculada al grupo Ros Casares, cuya deuda conjunta con la Hacienda alavesa supera los 30 millones de euros dividida en varias de sus sociadades vinculadas. La constructora, en concurso voluntario de acreedores, debe al fisco alavés más de 15,8 millones de euros. La metalúrgica Ros Casares Centro de Acero, que protagonizó un sonoro conflicto laboral hace unos años en Álava, debe otros 9,7 millones; Bahia Casares Golf otros 1,6 millones y Corporación Ros Casares 4,1 millones más.

El grupo ha pasado por unas enormes y traumáticas condiciones financieras que le llevaron a iniciar un largo ocaso en verano de 2014, cuando la compañía valenciana se declaró en concurso de acreedores asfixiado por las deudas y en medio de una batalla legal con uno de sus socios preferentes, ThyssenKrupp, a la postre adjudicatario de la unidad productiva más codiciada.

También figura en la lista Comercial Alberdi, antigua distribuidora de Renault en Vitoria, que mantuvo un pabellón en el Alto de Armentia hasta que la situación financiera de la empresa se hizo insostenible. La distribuidora de vehículos de alta gama Micar aparece con una deuda de 1,9 millones de euros. Entre las pocas personas físicas que aparecen en el listado se encuentran Macario González Sánchez (4,2 millones de deuda), Antonio Fernández Marín (1,04 millones), Rubén Bravo González (1,5 millones), algunos de ellso vinculados igualmente a la promoción y construcción de inmuebles.

El listado, de hecho, está ampliamente nutrido por empresas vinculadas a la construcción que no resistieron el estallido de la burbuja inmobiliaria. Antonio Santander e Hijos (4,1 millones de euros de deuda) y Lendiz 1100 (4,5 millones) encabezan este apartado, en el que también aparecen Construcciones Alinorte (1,7 millones) o Erizgain (1,2 millones).

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