El Correo

«Flecha era mi hermano, y lo han matado»

Asier López de Munain, con Flecha, su querido cachorro.
Asier López de Munain, con Flecha, su querido cachorro. / EL CORREO
  • El envenenamiento de un cachorro en los jardines de Obispo Ballester, en Aranbizkarra, alarma a los dueños de perros

A Asier López de Munain se le entrecorta la voz al recordar la mañana del lunes en la que murió Flecha, su cachorro mestizo, al ingerir el veneno que alguien dejó cerca de uno de los bancos de los jardines de la calle Obispo Ballester, en Aranbizkarra. Fue sobre las ocho de la mañana del lunes. «Lo paseaba atado, y siempre tengo cuidado para evitar que coma cosas. Pero Flecha cogió algo muy raro, del tamaño de una pelota pequeña, y cuando se la intenté quitar de la boca se lo tragó», explica este joven. Entonces pensó que «se trataba de alguna porquería, una castaña», pero el veneno no tardó ni un minuto en hacer efecto.

«Dio unos pocos pasos, y vi cómo se le empezaban a dormir las piernas, le costaba andar… Imaginé lo que había pasado y lo agarré rápido para llevarlo a casa», cuenta con rabia. Desde allí llamó al número de urgencias de su veterinario, y al ver que no respondía buscó otras clínicas. Estaba desesperado, sobre todo porque en esos momentos Flecha agonizaba. «Estaba dando cabezazos contra el radiador, se orinaba encima, le fallaban las piernas y echaba babas por la boca», explica. Al final una veterinaria le aconsejó hacer que vomitase usando agua oxigenada, y salió lo que había comido.

«Era como una pelota marrón y blanca, puede que fuera algo envuelto en miga de pan porque en el banco vimos una barra de pan vaciada por dentro. Pero también salió una bolsita de plástico y una tela, como la gasa de las vendas», describe. A pesar de lograr expulsarlo, ya era tarde para Flecha. El cachorro mestizo, de apenas año y medio y adoptado de una camada que iban a sacrificar en Málaga, no sobrevivió. «Estamos todos destrozados. Me despierto a la mañana, y casi no duermo pensando que el perro sigue en casa, que va a venir a despertarme. Para mí era mi hermano, y lo han matado. No hay palabras para explicarlo…», refiere.

Vigilar a los canes

Ante este suceso, no ha dudado en colocar carteles por la zona de los jardines alertando del peligro para evitar que le suceda a otro perro, pero también para que la gente vigile por si ven a alguien echar veneno. Y no sólo en Aranbizkarra, sino en toda Vitoria. «La veterinaria me dijo que, por la rapidez del veneno, si eso lo coge un niño o cualquier persona les puede pasar lo mismo. Y estoy seguro de que ha echado más –alerta–. Deseo que atrapen a la persona responsable y no pueda hacer esto más. Porque es un horror ver así al cualquier animal», apunta.

Además, ha presentado denuncia ante la Policía Local, aunque le frustra haber tirado la muestra que vomitó Flecha. En el barrio los propietarios de perros ya están alerta. Muchos de los consultados por EL CORREO recuerdan que en el cercano parque de Aranbizkarra han llegado a encontrar comida sospechosa. «No es algo nuevo, llevamos mucho tiempo con este problema en los parques de Vitoria», lamenta Aitor. «Hay que andar con mil ojos, y si encuentras carne o algo sospechoso se llama a la Policía para que lo analicen», añade.

Y aunque desde el grupo municipal Irabazi se ha pedido vigilancia policial en los parques y jardines para evitar que se eche veneno, este vecino duda que lo lleguen a atrapar. «Es muy complicado, el que lo hace tendrá mucho cuidado». Y el resto de dueños de animales ha optado por llevarlos atados en todo momento. «Nadie los quiere soltar. Ya habíamos oído antes que en Salburua estaban poniendo golosinas con alfileres», asegura Oihane.

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