El Correo

Fallece el niño de cuatro años rescatado de la piscina de Gamarra

El accidente, con fatales consecuencias, se produjo en esta piscina la tarde del 23 de agosto.
El accidente, con fatales consecuencias, se produjo en esta piscina la tarde del 23 de agosto. / Igor Aizpuru
  • El pequeño apareció flotando y en parada cardíaca hace 25 días, por lo que la Policía Local abrió diligencias para esclarecer las causas

Tras veinticinco días de lucha, ayer falleció el pequeño de cuatro años que sufrió una parada cardiorrespiratoria en la piscina familiar de Gamarra. Según ha sabido este periódico, su estado era «irreversible» a consecuencia de los severos daños cerebrales provocados por no llegarle oxígeno al cerebro.

Desde el fatídico accidente, ocurrido a primera hora de la tarde del pasado 23 de agosto, permanecía ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátrica del hospital vizcaíno de Cruces. Los primeros exámenes médicos ya alertaron del «grave riesgo de que sufra daños cerebrales si sale adelante».

La Policía Local mantiene abiertas diligencias para esclarecer los hechos ya que sus tutores en ese momento –una tía del pequeño y su pareja– aparecieron minutos después de que los socorristas sacaron al niño del agua. Se les interrogó, lo mismo que a socorristas y personal que aquella calurosa jornada trabajaron en estas instalaciones municipales. La Guardia urbana no descarta que su tía y el novio de ésta incurrieran en una negligencia. La investigación se centra en «por qué el menor estaba en el agua». Pero al producirse el fallecimiento, probablemente la instrucción pase a la Ertzaintza.

Fue un bañista de origen magrebí quien le encontró flotando y sin sentido cerca de unas escaleras que dan acceso al vaso de la piscina familiar. Se encontraba en parada cardiorrespiratoria. Un socorrista y la enfermera del complejo municipal lograron devolverle la consciencia con «la técnica de reanimación cardiopulmonar y, dada la gravedad de los hechos, se realizó la petición de una ambulancia».

Evacuado de urgencia a Txagorritxu, allí se decidió su traslado a Cruces, ya que cuenta con una completa UCI de Pediatría. Se trata de una práctica habitual en casos graves ocurridos en Álava. El HUA (Hospital Universitario de Álava) dispone de una pequeña y modesta unidad para recién nacidos. Así que los casos complicados se derivan a Bizkaia.

Cinco días atrás ocurrió lo mismo con el lactante que tuvo una parada cardiorrespiratoria en Salburua. Este recién nacido también falleció a pesar de los esfuerzos de los médicos de Santiago y de los policías locales que le evacuaron en un coche patrulla ante la tardanza en aparecer de las ambulancias. Le trasladaron a Cruces, donde murió.

UCI pediátrica para Álava

Ambos casos, en especial el de Gamarra, generaron un reguero de críticas hacia el departamento de Salud. Hasta el alcalde, Gorka Urtaran, solicitó de manera pública una UCI pediátrica en condiciones en Álava. El sindicato de enfermería Satse manifestó que «hace tiempo que los especialistas lo demandan. No sólo por el número de habitantes, sino porque la sanidad debe ser calidad y no sólo cantidad».

El consejero de Salud, Jon Darpón, se defendió de las quejas y señaló que ambos episodios «no se deden ni a defectos organizativos del sistema ni a los recursos disponibles». «Han sido situaciones desgraciadas no previsibles y «probablemente no evitables», zanjó. Darpón quiso dejar claro que «la asistencia sanitaria está garantizada en Álava» a través de los recursos de emergencias y hospitalarios.