El Correo

El fuego devora 40 hectáreas en Álava este verano, más que en los últimos 3 años

Dos bomberos se afanan en sofocar las llamas del fuego desatado en una pieza de cereal el 2 de agosto en Montevite, término de Iruña de Oca.
Dos bomberos se afanan en sofocar las llamas del fuego desatado en una pieza de cereal el 2 de agosto en Montevite, término de Iruña de Oca. / Rafa Gutiérrez
  • Monasterioguren y Labastida han sufrido 6 de los 12 incendios forestales, pero el más ‘agresivo’ arrasó cerca de 16 hectáreas en Lantarón y Valdegovía

El verano, que se despedirá en apenas unos días, es sinónimo de sol, playa, piscina, terraza, vacaciones... Pero también de un tipo de suceso que genera alarma y angustia: los incendios. Las altas temperaturas de julio y agosto –los termómetros llegaron a dispararse hasta los 39,1 y los 36,8 grados, respectivamente, en territorio alavés– que han continuado en el arranque de septiembre, con la máxima del año –39,5 grados en Saratxo–, tampoco favorecen la prevención del fuego. A ello hay que unir, por supuesto, la negligencia humana, causa de la práctica totalidad de los siniestros registrados.

La Diputación, a través de su servicio de Montes, contabiliza nueve, a los que se deben sumar los tres que tuvieron lugar en apenas diez días en Monasterioguren, pueblo que pertenece al término municipal de Vitoria. Esta cifra de doce fuegos en Álava es similar a la del año pasado por estas fechas –catorce entonces–, pero la superficie forestal que ha ardido en lo que va de 2016 supera ya a la totalizada en el último trienio completo, de 2013 a 2015.

En número de hectáreas –en términos generales, una hectárea (10.000 metros cuadrados) equivale a algo más de la superficie de un campo de fútbol–, se han quemado ya cerca de 40, por las 29,19 de los tres ejercicios anteriores. Los incendios bajo registro del servicio de Montes sumaron 29,32 hectáreas, a las que se suman las 5,5 de Monasterioguren y las quemadas recientemente en Labraza. La superficie arbolada pasto de las llamas representa alrededor del 10% del total.

Un fallecido en Okondo

El primer fuego forestal del año tuvo lugar el 13 de abril en Okondo, en unos terrenos de particulares en el paraje conocido como Mendibilhondo. Ardieron 0,62 hectáreas de pasto, pero hubo que lamentar el fallecimiento de un varón de 58 años en esa quema controlada de rastrojos. Josetxu O. A., vecino de esa localidad del Valle de Ayala, era el encargado de la quema que dio origen al incendio. Se desconoce la causa de la muerte porque, más allá del fuego o de la inhalación del humo, el hombre pudo sufrir un infarto u otro tipo de muerte súbita.

En junio, los días 3 y 27, se registraron dos fuegos en Labastida, en zona de matorral y de pasto. Y el tercero en este municipio de Rioja Alavesa tuvo lugar el 19 de julio, cuando ardieron 3,28 hectáreas –2,42 de pasto y 0,86 de coníferas–. El incendio, provocado por una barbacoa, originó una gran humareda que obligó al desalojo a los residentes de algunas de las viviendas situadas en la parte más alta, cerca de la ermita del Santo Cristo, por la proximidad de las llamas.

En ese mes hubo que lamentar otros tres fuegos. Los dos primeros, los días 4 y 7 de julio, en Zalduondo y en Kripan, ambos causados por sendos rayos. Y el día 18 se registró el más agresivo, que afectó a los términos de Lantarón y Valdegovía. La avería en una cosechadora que trabajaba en una zona agrícola provocó las llamas. El resultado fue que se quemaron 15,88 hectáreas: 13,63 de matorral, dos de pasto y 0,25 de superficie arbolada frondosa.

El último, el pasado viernes

La llegada de agosto –el mes vacacional por excelencia– no supuso menos trabajo para los bomberos de Diputación y del parque de Aguirrelanda. Al contrario. El día 2 tuvieron que multiplicarse por la tarde para llegar tanto a Basquiñuelas como a Montevite. La institución foral puso en marcha el Plan de Emergencias para Incendios en fase 1. En la primera localidad, situada entre Pobes y Salinas de Añana, ardieron 3,85 hectáreas de matorral y arbolado, mientras que en el municipio que pertenece al Ayuntamiento de Iruña de Oca las llamas se localizaron en una pieza de cereal pero afectaron también a arbolado. El fuego arrasó allí 4,93 hectáreas de matorral, coníferas y pasto.

En este caso, un avión de carga terrestre se sumó al operativo y con las descargas de agua desde el aire se consiguió ganar la batalla al fuego. La negligencia humana volvió a ser la causa, como en los tres episodios que alarmaron a la población de Monasterioguren entre el 7 y el 16 de agosto. Ya en septiembre ha habido que añadir más incendios a la estadística de la provincia. El último fuego data del pasado viernes, cuando un monte cercano a Labraza comenzó a arder por causas desconocidas. La primera llamada de alerta se produjo sobre las 20.30 horas. El suceso, que arrasó unas cinco hectáreas de masa forestal, necesitó de la intervención de efectivos alaveses y navarros ya que tuvo lugar en una zona limítrofe entre las dos comunidades.