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Los vitorianos no fallan a su ruta verde

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Todos los detalles en marchagreen.elcorreo.com.

  • La Marcha Familiar Green organizada por EL CORREO reúne a 2.000 personas en un recorrido por Salburua y Olárizu

Con el aval de las cuatro ediciones anteriores, 2.000 valientes se anudaron ayer las deportivas o botas de monte para echar a andar en la Marcha Familiar Green que organiza EL CORREO. El último domingo del verano -en el que aún estamos, pese a que ya parece olvidado- aparece remarcado en la agenda de muchos que año tras año repiten, y de lo que dejaban constancia las mochilas y los bastones de senderismo que en ocasiones anteriores se han repartido entre los participantes en esta exitosa prueba que, otra vez más, tuvo que colgar el cartel de «completo». El evento nació en 2012, coincidiendo con el año en el que Vitoria ostentaba el título de Capital Verde Europea, pero ya se ha convertido en un clásico.

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  • La salida

  • EL recorrido

Esta vez, los caminantes tuvieron que echar mano del paraguas y los chubasqueros por el amenazante cielo gris. Pasada la una de la tarde, y tras un par de breves episodios de sirimiri, una nube rebelde refrescó a los participantes en este recorrido de 13,4 kilómetros, que en su mayoría encaraban el tramo final. Pero ellos estaban dispuestos a desafiar al chaparrón. «No importa que llueva, o nieve… En estas marchas hay que estar, sí o sí», repetían los incondicionales esta ruta patrocinada por el Ayuntamiento de Vitoria, el Gobierno vasco, El Corte Inglés y la compañía EDP y que, además, cuenta con la colaboración de la Obra Social La Caixa, Frutas Uriarte, Coca Cola, DYA y el Club de Montaña Iturribero.

Duro entreno

La lluvia sí que respetó a los más veloces que ya saboreaban la fruta y el refresco con el que se les obsequiaba, además de un botellín. Algunos ironizaban con que los más rápido habían entrenado duro para la jornada y habían puesto el turbo antes de que el alcalde Gorka Urtaran diese el pistoletazo de salida, a las 11.00 horas en la plaza de España, acompañado de sus hijos Iker e Ibai. El dirigente jeltzale estuvo acompañado de los socialistas Peio López de Munain, concejal de Servicios Sociales, y Estíbaliz Canto, de Cultura, Educación y Deportes. También acudió Almudena Ruiz de Angulo, directora de Infraestructuras del Transporte del Gobierno vasco.

En la línea de salida, el director de EL CORREO de Álava, Juan Prada, y la gerente del diario, María Goti, charlaron con Patxi Ibáñez, responsable de Empleo de Cáritas; Aitor Uriarte, gerente de Frutas Uriarte; Ángel Garabieta, director del área de negocios de la Obra Social La Caixa; Carlos Gago, subdirector de El Corte Inglés, y Eukene Garaizar, de relaciones institucionales de la compañía EDP. Todos emprendieron una excursión que desde el centro de la ciudad puso rumbo a bulevar de Salburua, antes de adentrarse a la zona de los humedales. Desde allí, se subió al Alto de las Neveras (el único desnivel) para bordear el barrio de Errekaleor hasta Olárizu. El pelotón desembocó en el barrio de Adurza antes de volver a la plaza de España.

«Tipi-tapa-tipi-tapa»

«Nosotras vamos a nuestro ritmo, tipi-tapa-tipi-tapa», subrayaba Gema a sus risueñas amigas a la altura de Arkaiate, donde se encontraba el esperado avituallamiento, que destacaban el carácter solidario del evento porque la recaudación íntegra de las inscripciones (4.000 euros) se donará, como en años anteriores, a Cáritas para que pueda desarrollar su indispensable labor social en Álava. Eso, sin tener en cuenta de los donativos aportados.

En todo momento, el avance del pelotón era seguido desde la distancia por los voluntarios del club Iturribero, que a través de sus móviles avisaban de su posición. En Larrein, varios de ellos estaban pendientes de la llegada de los participantes. «Ya están en las campas de Salburua», se avisaban entre ellos al tiempo que ultimaban los preparativos para sellar los tiques y dar la merecida botella de agua. Una tarea en la que participaban los más txikis del club, y a la que se sumaron los voluntarios de aquellas zonas por las que la marcha ya había pasado. «Toma una, guapísima», decía animoso un chaval a una mujer que bien podía ser su madre.

«No veas el ritmo que llevan los primeros», confirmaban los recién llegados al puesto que, en el kilómetro siete, ayudaba a reponer fuerzas. Ellos preferían disfrutar del paisaje y del bello contraste de colores que se observaban desde «una de las partes más bonitas del recorrido, el Alto de las Neveras», resaltaba para los más urbanitas.

Porque, una vez más, la Marcha Green se convirtió en un recorrido exploratorio. «La verdad es que yo sólo conocía el Alto de las Neveras de las fotos en el periódico», afirmaba Ramón mientras echaba un trago de agua. El repecho sirvió para enlazar dos de las zonas más queridas del anillo verde vitoriano: los humedales de Salburua y el parque de Olárizu