El Correo

El mal olor del agua en Ayala no afecta a su salubridad, asegura el Consorcio

Imagen tomada ayer en una de las orillas del embalse de Maroño.
Imagen tomada ayer en una de las orillas del embalse de Maroño. / Sandra Espinosa
  • Explica que el tufo a «tierra y musgo» que critican los vecinos se debe a las altas temperaturas y la aparición de algas en el embalse de Maroño

El intenso calor del verano ha provocado que proliferen las algas en el embalse de Maroño. Se trata de una situación habitual con las altas temperaturas, pero en los últimos días se ha percibido un olor a tierra en los domicilios que ha hecho que vecinos se cuestionen acerca de su calidad sanitaria. Una mujer de Amurrio explica que esa sensación es muy «intensa» en algunos momentos. La misma afectación se ha percibido en Llodio, pese a que el abastecimiento de la segunda localidad alavesa llega en un 50% desde el río Altube a partir del mes de junio y complementa el suministro de Maroño.

El Consorcio de Aguas de Ayala, Kantauriko Urkidetza, ha recibido estas quejas y en todos los casos ha informado a los usuarios que «no hay ningún problema. Es un fenómeno que se produce como consecuencia de las altas temperaturas, pero no afecta a la potabilidad del agua», explicaron los responsables de la entidad. Los efectos quedarán anulados con las lluvias que empezaron a caer ayer por la tarde y que continuarán en los próximos días. Se trata de un efecto habitual en las presas en las que confluyen varios factores, además de la climatología, como la presencia de nutrientes y el descenso del nivel del agua.

Pero en el Consorcio no descartan «colocar filtros de carbón activo para acabar con este problema cuando se renueven las instalaciones», ya que las actuales cuentan con más de dos décadas de servicio. Por ahora, las medidas adoptadas han permitido minimizar el impacto en los análisis organolépticos realizados por el Consorcio «y que suman en total entre tres mil y cuatro mil a lo largo del año». Incluso, se han llegado a realizar estudios en el propio domicilio de las personas que se han dirigido a la entidad que gestiona el agua en Ayala para interesarse por esta cuestión. En todos los casos es apta para el consumo.

Estudio limnológico

Uno de los asuntos pendientes desde el mes de junio es la realización de un estudio limnológico y específico de las aguas del embalse de Maroño y de la presa de Angostina, según el acuerdo aprobado por las Juntas Generales de Álava. El análisis verificará tanto las masas de agua como su relación con el entorno, donde se localizan varias explotaciones ganaderas. La petición tiene como destinatarios a los responsables de la gestión del agua en Ayala; es decir, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, la Agencia Vasca del Agua URA y el Consorcio de Aguas de Ayala. El plazo de ejecución es de seis meses. Los responsables del Consorcio ya anunciaron ayer que «hemos pedido un presupuesto para ver cuánto podría costar». En la asamblea que se celebró en julio pasado también se acordó «ponernos en contacto con la Confederación Hidrográfica y con URA para crear una mesa de seguimiento en otoño, que podría estar lista a finales de este mes».

Los estudios limnológicos «son habituales en cualquier presa del País Vasco, pero en el caso de las que abastecen a Ayala, los últimos se realizaron en 2002», explicó Daniel Trujillano, el procurador de Podemos que llevó el asunto a las Juntas Generales. En el mismo acuerdo se pide a URA un estudio de vertidos al embalse de Maroño en cabecera y a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico en la presa de Angostina, con el fin de tomar medidas para que estos vertidos no afecten de manera directa a la calidad del agua embalsada.