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Zabalgana pide reparar los listones en la plaza Labastida tras cinco meses con vallas

Detalle de la tarima deteriorada en la plaza Labastida.
Detalle de la tarima deteriorada en la plaza Labastida. / J. Andrade
  • «Cuando se rompen queda toda la suciedad al descubierto y las aristas pueden ser peligrosas para los numerosos niños que juegan por la zona», advierte Leila Martín, presidenta de la asociación vecinal del barrio

La reiterada rotura de los listones de madera en la plaza Labastida y el paseo de Labraza, ambos situados en el barrio de Zabalgana, provocaban que los operarios del Ayuntamiento de Vitoria acudiesen de forma constante a repararlos. En mayo, sin embargo, se decidió colocar vallas alrededor de las zonas afectadas para solucionar este problema. «Eran unos espacios estéticamente agradables, pero desde que se construyeron hace siete años hemos tenido que llamar en innumerables ocasiones para que arreglasen los listones. Cuando se rompen queda toda la suciedad al descubierto y las aristas pueden ser peligrosas para los numerosos niños que juegan por la zona», advierte Leila Martín, presidenta de Zabalgana Batuz.

La colocación de vallas alrededor de estos dos puntos –como es obvio– tampoco ha sido una solución bienvenida. «Algunos grupos de chavales juegan al fútbol por allí y cuando se les cuela el balón tienen que ingeniárselas para recuperarlo, con los peligros que eso conlleva y la basura que allí se amontona», añade la representante vecinal, quien dice estar «harta» de la actitud del Gobierno municipal porque se han presentado «un montón de quejas» y, aun así, «hemos tenido que estar todo el verano» con la zona cercada. «Ya han pasado cinco meses», protesta.

Quitar la madera

Los representantes de Zabalgana Batuz plantean retirar de forma definitiva las maderas y sustituirlas por «hormigón, baldosa o lo que sea, con tal de que podamos disfrutar de ambos espacios». «No sabemos si le corresponde hacerlo al Ayuntamiento o a la constructora de ambos parques, pero necesitamos que lo solucionen ahora... luego pueden discutir quién lo paga o no», sostiene Leila Martín.

Para el colectivo vecinal, la reparación de tablones ya no es una alternativa viable. «Además del coste que supone tener que estar reparando continuamente estas tarimas, el mayor problema que acarrean es el peligro potencial que suponen las caídas por meter el pie en uno de los espacios abiertos, accidentes por clavarte algunas de las puntas que quedan al aire libre...», subraya su portavoz, a la vez que comenta que en invierno la zona de madera es muy resbaladiza.