El Correo

Las temperaturas se desploman 10 grados en Vitoria en sólo una hora

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Dos hombres retiran una terraza tras las primeras lluvias de este martes. / Rafa Gutiérrez

  • La lluvia y el viento se han instalado en la capital alavesa y dejarán un ambiente desapacible, al menos, hasta el domingo

Ya habían avisado los meteorólogos de que el verano tenía las horas contadas y, esta vez, han acertado de pleno. El sol del día de Olárizu se escondió de forma progresiva entre las nubes para dar paso a un martes ventoso y nuboso que se volvió gris oscuro. Las lluvias, que a ratos han sido intensas, han sorprendido sin paraguas a más de uno. Los más precavidos, sin embargo, han tratado de mantenerlo firme porque las rachas de viento de este martes han llegado a los 80 kilómetros por hora en Vitoria, según los datos de Euskalmet.

El fuerte vendaval ha causado algunos desperfectos en el arbolado y en los edificios, lo que ha obligado a intervenir a los bomberos. Las ramas rotas han sido el denominador común de este martes, que se han unido a la caída y retirada de placas en comunidades construidas en los nuevos barrios.

Y esto no ha hecho más que empezar, ya que desde Aemet advierten que los chubascos serán «persistentes» en todo el territorio y el viento soplará toda la semana. La causa, una masa de aire frío en altura que ha entrado por Galicia y ha avanzado en dirección este. El viento sur dio paso a mediodía de este martes al del noroeste, lo que enfrió el ambiente, de forma que los 26,5 grados registrados a las 12.10 horas en la capital alavesa se desplomaron a 15,9, una hora después (13.10 horas). Esa temperatura ha sido la mínima del día, ya que durante la madrugada del martes Vitoria durmió a más de 21 grados.

«El mal tiempo va a ser generalizado desde Galicia hasta la costa oeste de Francia», avisa Margarita Martín, responsable de Aemet en Euskadi. El temporal llega para quedarse porque, aunque este miércoles «lloverá menos», el cielo seguirá encapotado y el jueves habrá un repunte en la intensidad de las precipitaciones que anticipa un fin de semana de estío pero sin piscinas ni pantano. «El verano ya está liquidado», sentencian en Aemet.