El Correo

Vecinos de Judimendi se quejan por la «falta de civismo» y suciedad en el parque

Diversos enseres se amontonaban ayer por la mañana junto a un árbol del parque.
Diversos enseres se amontonaban ayer por la mañana junto a un árbol del parque. / N. NUÑO
  • Lamentan que no se tomen medidas, pese a las «numerosas llamadas» al 010 y a la Policía Local, y los avisos al servicio de limpieza

Desde el Ayuntamiento de Vitoria se han impulsado a lo largo de los años numerosas campañas para concienciar a los ciudadanos y recordarles cómo y dónde deben depositar sus bolsas de basura, así como los enseres y otros trastos viejos que quieran ‘jubilar’. Parece, sin embargo, que ese mensaje no ha llegado a calar en algunos vitorianos, que se empeñan en dejar «donde les da la gana» aquello que les sobra en casa. Esa es, en esencia, la amarga queja formulada por vecinos de Judimendi, que protestan por la «falta de civismo» y la suciedad que mancha con frecuencia uno de los rincones más transitados del barrio: el parque del Polvorín Viejo.

Un árbol, situado frente al número 32 de la Avenida de Judimendi, se ha convertido en un punto fijo de basura. Las bolsas reposan a menudo sobre ese ejemplar. E incluso ayer por la mañana descansaban sobre él varias sillas, un mueble, cajones y otros objetos. «Llevamos así un año y nadie hace nada. La desidia es absoluta –comentan a EL CORREO–. Ya se ha convertido en un hábito. Parece que a algunos les resulta más cómodo dejar ahí la basura en vez de acercarse hasta los contenedores situados en la esquina de la calle Olaguíbel, junto al colegio, o bien caminar en la otra dirección para depositarla en los que hay situados en la calle Federico Baraibar», se quejan.

Quienes denuncian este reiterativo «acto de incivismo» lamentan que nadie haya tomado medidas para evitar esta situación. «Decenas de personas han llamado al teléfono municipal del 010 para poner en conocimiento del Ayuntamiento este asunto. También se han trasladado numerosas quejas a los barrenderos y a la empresa que limpia la ciudad. Pero la respuesta siempre es la misma: nos dicen que no pueden hacer nada y que el camión grande no puede recoger esa basura y que al pequeño no le corresponde –explican–. Incluso hemos planteado el problema a la Policía Local, que poco menos nos ha sugerido que hagamos de detectives para pillar ‘in fraganti’ a los infractores y hacerles una foto cuando dejen ahí las bolsas», sostienen.

Ratas, de paseo nocturno

En ocasiones, las bolsas permanecen «durante buena parte del día» junto al árbol y «hay que insistir para que vengan a retirarlas», protestan. Los desechos, además, suelen aparecer «desperdigados» por el parque, donde pasean muchos niños, ancianos y mascotas. «Y, por si fuera poco, por la noche salen de paseo las ratas que viven bajo las tablas de madera que delimitan algunos de los caminos del parque. Hace unos días, por ejemplo, una se agarró a la oreja de un perrito. Por esa razón, muchos dueños están optando por vacunar a sus perros de la rabia para evitar males mayores», apuntan.